Dic 11 2017

UNOS BELENISTAS INESPERADOS: LA LEGIÓN EXTRANJERA FRANCESA

Hoy presentamos un hecho curioso y sorprendente: la Legión Extranjera Francesa, belenista.

La Legión francesa tiene dos fechas relevantes en su calendario. Una es el 30 de abril, en que se conmemora la ”Batalla de Camerón – Bataille de Camerone”, que tuvo lugar en 1863, en México, donde la Legión francesa ganó su aura legendaria. Durante la segunda intervención francesa en Méjico (junto a España e Inglaterra) por la suspensión de pagos de dicho país ordenada por el Presidente Benito Juárez, una patrulla al mando del capitán Jean Danjou, compuesta por 62 soldados y 3 oficiales, fue atacada y sitiada por cerca de mil mexicanos, viéndose obligada a defenderse en la “Hacienda Camarón”, en la localidad mejicana de Camarón de Tejeda, en Veracruz.

A pesar de lo desesperado de la situación, la patrulla luchó con enorme valor, y los últimos 6 supervivientes, ya sin municiones, se negaron a rendirse, y atacaron a bayoneta calada, resultando heridos de bala, y siendo capturados. El general mejicano Francisco Milán quedó tan impresionado por el comportamiento del destacamento del capitán Danjou. que a los legionarios que sobrevivieron, les asignó una guardia de honor que los escoltó a su regreso a Francia. De ahí que el 30 de abril sea conmemorado en todas las unidades de la Legión con especial solemnidad, y que los Mandos de la Legión se dirijan con frecuencia a sus hombres, como elogio, con el apodo de “cameroneses”.

Y la otra festividad legionaria es, sorprendentemente ¡La Navidad!. Sorprendente por tratarse de un país que se nos presenta como modelo de laicismo, y de unos hombres –los legionarios –procedentes de países de muy diversas culturas y credos alejados del cristianismo. Así como la conmemoración de la Batalla de Camerón tiene un sentido exclusivamente castrense, la Navidad tiene en la Legión un sentido familiar y cercano.

En ese día el General Jefe de la Legión se dirige a sus hombres recordándoles el sentido de la celebración navideña. Un mensaje al que se suman los capellanes católico y protestante: “Vamos a celebrar la Navidad en familia, en la gran familia legionaria, mandos y tropa en nuestros regimientos, todos juntos, veteranos y bisoños”. “En ese día estamos obligados a valorar la riqueza de la herencia recibida de nuestros mayores. La Navidad viene siendo celebrada por la Legión desde el final de la guerra de 1870 en Alsacia y Lorena. Sigamos su ejemplo. La Navidad se celebra con fervor por toda la comunidad legionaria en la víspera del 24 al 25 de diciembre, cualquiera que sean las circunstancias, y durante esa noche, la Legión se convierte, más que nunca, en la auténtica familia del legionario”.

En la Nochebuena, los mandos militares no cenan en casa con su familia, sino en sus unidades, con sus legionarios. Y, antes de la cena, tienen lugar una multitud de actividades: coros que cantan villancicos navideños, representaciones teatrales, acontecimientos deportivos, bromas con imitaciones de los mandos con ingenio y respeto, sorteo de regalos, etc.

La noche del 24 al 25 de diciembre no es una noche como las demás. Y en particular para los nuevos legionarios, que llegan de países lejanos, a los cuales el calor de la acogida de su nueva familia en su primera Navidad en la Legión, les hará olvidar su soledad o el vacío de añoradas ausencias.

Pero además, como figura en el título del artículo, a todo lo anterior se suma la tradición de que, en todas las Unidades, estén en la metrópolis o destacadas en el extranjero, haya un concurso de belenes –de “crèches de Noël” – . Los legionarios crean sus belenes con materiales de desecho, dando prueba de una gran imaginación. Cada compañía monta su propio belén, cualquiera que sea el lugar en que se encuentre. Un coronel retirado escribía “Es siempre un momento emocionante. Mi primera Navidad la pasé en Madagascar, y ver el belén, obra de un legionario, con los medios de ocasión, me hizo llorar”.

En los belenes legionarios aparece siempre, junto a la escena de la Natividad, algo relacionado con la Legión. Se realiza un concurso entre las distintas unidades, en el que no hay premios materiales; es únicamente un elemento de estímulo y cohesión. Hay un jurado compuesto por autoridades civiles, militares y religiosas. Los temas son sumamente variados. Algunas escenas están relacionadas con la historia de la Legión o con la misión que la unidad esté desempeñando en ese momento : Indochina, la Gran Guerra, la II Guerra Mundial, Afganistán, Irak… Los belenes legionarios destacan por la imaginación, la creatividad y el sentido artístico de que hacen gala sus autores. Cualquiera que sea su nacionalidad o su religión, ningún legionario dejará de participar en esta tradición, y todos se entregarán al montaje de los belenes con ilusión, orgullosos de su obra.

 

 

Dic 08 2017

Los belenes napolitanos

El pesebre napolitano es una de las tradiciones navideñas más consolidadas, que se ha mantenido inalterada por siglos. En el siglo XV  aparecen los primeros escultores de belenes. Cabe mencionar a los hermanos Giovanni y Pietro Alemanno, que en el 1470 crearon las esculturas de madera para la representación de la Navidad de ese año en Napoles. Las primeras figuras de barro cocido aparecieron en el siglo XVI En el XVII se produce un cambio importante cuando se añaden personajes profanos, ataviados con trajes de aquella época, y escenas en las que aparecen, por ejemplo tabernas, carnicerías, verdulerías, panaderías de estilo barroco. La taberna se colocaba del lado opuesto de la escena del nacimiento, dado que representaba los vicios y pecados del hombre

Pero el Siglo de Oro del pesebre napolitano es el XVIII, cuando se produce la popularización de los belenes, al coincidir en Nápoles una pléyade de artistas excepcionales bajo el reinado de Carlos VII de Borbón, que posteriormente reinaría en España con el nombre de Carlos III. Los nacimientos napolitanos de la época, son de una gran belleza, abigarrados, extravagantes, de escaso rigor histórico. Las figuras son articuladas, con la cabeza y las extremidades de terracota (originalmente de la fábrica de Capodimonte), y el cuerpo de alambre y estopa, y son auténticas obras de arte, vestidas con brocados, encajes, oro y plata, joyas. El nacimiento napolitano se desarrolla en un ambiente de ruinas romanas debido a que en aquellos años acababan de descubrirse las de Pompeya y Herculano.

Solían tener un tamaño de 30-35 centímetros, aunque éste cambiaba según la cercanía o lejanía del espectador. Brazos y piernas se acoplaban al armazón de alambre, forrado de estopa, y las cabezas y el pecho eran de madera o terracota policromadas, con ojos de vidrio y se adornaban con numerosos accesorios, pendientes, sombreros, báculos, etc. Un hecho poco conocido es que, en un belén napolitano “completo”, deben estar representados doce oficios, uno por cada uno de los doce meses del año. Enero lo está por el carnicero, febrero por el quesero, marzo por el pollero, abril por el vendedor de huevos, mayo por la vendedora de cerezas, junio por el panadero, julio por el vendedor de tomates, agosto por el vendedor de sandias, septiembre por el sembrador, octubre por el bodeguero, noviembre por la castañera, y diciembre por el pescadero.

    

Dic 04 2017

Belén del sultanato de Omán

El último belén recibido hasta ahora procede del Sultanato de Omán, Estado asiático situado en una posición estratégica singular, a la entrada del Golfo Pérsico, con una larga historia. A partir del siglo XVII, Omán tuvo un imperio propio, y disputó con Portugal y el Reino Unido el dominio sobre el golfo Pérsico y el océano Índico. Su poder declinó durante el siglo XX, y el sultanato quedó bajo una fuerte influencia de Gran Bretaña, si bien nunca formó parte formalmente del Imperio británico, ni fue un protectorado británico.

El belén de la fotografía adjunta lo conseguí, a través de Elena, mi hija mayor, amiga de Clare Delargy, natural de Belfast, Irlanda del Norte, casada con un español y residente en Burgos, cuya hija Ana Gallego Delargy estuvo en Mascate, capital de Omán, durante el curso 2016-17, ejerciendo como profesora de inglés. Me dijo que lo único que encontró fue ese belén, sin duda alguna “made in China”,

Compacto, pequeño y muy sencillo, en su base lleva una pegatina en que pone MARS (¿nombre de la tienda?), un código de barras, God’s Idiol (quizás quiera decir God¨s Idol) y en mayúsculas OMR 1.200 (abreviatura de rial omaní) que corresponde a 2,65 euros. Hasta ahora lo único que había conseguido era una fotografía, obra de Jojo K. Joseph, del belén expuesto en diciembre de 2016 en la iglesia católica del Espíritu Santo de Ghala, Mascate, en el que, curiosamente, la Sagrada Familia aparece a bordo de un barco.

 

Dic 01 2017

El primer Árbol de Navidad de España

En mi niñez y juventud, jamás vi un Árbol de Navidad en casa de mis padres, donde nunca faltó un gran y numeroso nacimiento, que todavía recuerdo con nostalgia. No recuerdo tampoco la primera vez que puse un Árbol en mi casa, ya casado, a finales de los años cincuenta del siglo pasado, sin mucha convicción. Tengo que confesar que me producía cierto rechazo, al considerarlo ajeno a nuestra tradición y un “competidor desleal” de mi querido y admirado nacimiento. Pero acabe reconciliándome con el Arbol, cuando conocí su historia.

Cuando los primeros cristianos llegaron al norte de Europa, descubrieron que sus habitantes celebraban el nacimiento de Frey, dios del Sol y la fertilidad, adornando un árbol sagrado, en la fecha próxima a la Navidad cristiana. Este árbol simbolizaba al árbol del Universo, en cuya copa se hallaba la morada de los dioses y el palacio de Odin y en las raíces más profundas estaba el reino de los muertos.

Es decir, el Árbol de Navidad tiene su origen en el árbol sagrado de los antiguos druidas. que San Bonifacio, obispo de Alemania, convirtió en el siglo VII en un símbolo cristiano. Según su interpretación, la forma cónica – triangular – del árbol evocaría el misterio de la Santísima Trinidad, las velas – hoy sustituidas por pequeñas bombillas – representarían la luz de Cristo, las manzanas, que representaban inicialmente la tentación – hoy convertidas en bolas de colores -, recordarían el paraíso y el pecado original, y la estrella colocada en la copa del árbol, evocaría la de los Reyes Magos. Con la evangelización de los pueblos nórdicos, los cristianos adoptaron la idea del árbol para celebrar el nacimiento de Cristo, cambiando totalmente su significado.

        El primer Árbol de Navidad, tal como lo conocemos en la actualidad nació, por tanto, en Alemania, donde se implantó por primera vez en 1605 para ambientar la Navidad, comenzando así su difusión. Estonia presume de haber sido el primer país en colocar un Árbol en su Plaza Mayor, como elemento decorativo. Pero la tradición no se popularizaría en el resto de Europa hasta el siglo XIX. A  Finlandia llegó en 1800, mientras que a Inglaterra lo hizo en 1829, y en el Castillo de Wndsor se vio por primera vez en 1841, de la mano del príncipe Alberto, esposo de la reina Victoria. En España no se impuso, más que muy poco a poco, y tardíamente, con abetos de verdad, hasta mediados del siglo XX.

          La costumbre del árbol navideño en los hogares españoles fue traída a nuestro país por una dama de origen ruso llamada Sofía Troubetzkoy, de una gran belleza, que después de enviudar del duque de Morny, hermano de Napoleón IIII, contrajo segundas nupcias con el aristócrata español y alcalde de Madrid, el popular “Pepe” Osorio – Don José Osorio y Silva, Gran Duque de Sesto, Marqués de Alcañices -, que jugó un destacado papel en la restauración borbónica, con el ascenso al trono de Alfonso XII,  empresa en la que gastó gran parte de su fortuna familiar

Y así, la primera vez que se colocó un Árbol de Navidad en España fue en Madrid, en las navidades de 1870, en el palacio propiedad de dicho noble, que ocupaba el lugar donde actualmente se encuentra el Banco de España. Algunos nobles siguieron más tarde su ejemplo.

Pero todavía tardaría algún tiempo en popularizarse en nuestro país.  No lo hizo hasta los años cincuenta del siglo pasado. Y así, hoy en día el Árbol de Navidad, “cristianizado”, ha enraizado profusamente en España, donde convive armoniosamente con los belenes.

 

En la imagen: Árbol de Navidad en Londres, en Trafalgar Square, regalado anualmente por Noruega, en agradecimiento por la ayuda prestada a su país por Gran Bretaña durante la Segunda Guerra Mundial.

 

Ver colección de belenes en https//belenesdelmundo.com

 

 

 

Nov 27 2017

Los belenes de “origami”

El origami es un arte de origen japonés, que consiste en el plegado de papel sin usar tijeras ni pegamento para obtener figuras de formas variadas, muchas de las cuales podrían considerarse como esculturas de papel.

Mi colección incluye dos belenes de origami, ambos procedentes de Japón conseguidos a través de la firma Art_me, de Famalicao, Portugal, que comercializa belenes de numerosos lugares del mundo.

El origami se originó en China alrededor del siglo I o II d.C., y llegó a Japón en el siglo VI. Comenzó como un arte que, como muchos otros en la cultura japonesa, estaba más basado en la imaginación o el simbolismo que en el realidad: unos simples pliegues evocaban, por ejemplo, el espíritu de un animal, una flor, o un pájaro, en vez de reproducir una detallada representación del mismo.

El origen de la palabra procede de los vocablos japoneses “oru” (plegar) y “kami” (papel). Este no ha sido su único significado, ya que a través del tiempo este arte ha tenido cambios en el nombre que lo identifica. En los primeros siglos de su existencia se le llamaba Kami, nombre genérico de “papel”, homónimo de la palabra que se usaba para los espíritus de los dioses. Pasaron los siglos y tomó el nombre de Orikata, que significa “ejercicios de doblado”. Hasta 1880 no apareció la palabra origami a partir de las raíces “oru” y “kami” antes mencionadas. Uno de los centros importantes en el género del origami es España, en donde asignaron el vocablo papiroflexia al arte geométrico de hacer plegados para figuras de papel.

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