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Oct 14 2016

35. La Iglesia Ortodoxa. Los iconos

      La Iglesia Ortodoxa no permite la reproducción de figuras sagradas en tres dimensiones. Sólo se permite hacerlo en dos, sobre una superficie plana: madera, lienzo, pared, metal, o en altorrelieve. Es así como surgen los iconos, palabra de origen griego que significa “imagen”. Ocupan un lugar preeminente en los templos ortodoxos, y uno de los temas recurrentes es el del nacimiento de Jesús. Se emplean como ayuda para la oración. El creyente reza en presencia del icono; no le reza al icono.

     Antes de referirnos al caso concreto de los iconos en que se representa el nacimiento de Jesús, señalaremos algunas de sus características. Los iconos constituyen un extraordinario testimonio artístico y religioso. De acuerdo con la tradición, en el pasado sus autores debían ayunar, rezar, limpiar la casa y cambiarse de ropa antes de iniciar la obra. Hay normas detalladas de cómo se deben venerar los iconos, del contenido litúrgico de las imágenes, de sus referencias a los textos bíblicos y el tipo de persona que debiera ser el pintor. Cada personaje, cada color, el tipo de madera o el uso del oro y la plata encierran un simbolismo especial. En todos aparece la misma clave para su contemplación: el juego de miradas. El punto de fuga de un icono está fuera, se sitúa en nuestra mirada, porque el objetivo del icono es adentrar al que mira, en el Misterio de Dios.

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      Cada color tiene su significado. No se mezclan los colores. El color básico es el oro. Con unas finas líneas doradas sobrepuestas a las capas de pintura se perfila la Faz Divina, el cabello y los vestidos de los santos. En los iconos más antiguos sólo llevan luz dorada Cristo y los ángeles. El oro es brillante, refleja el resplandor de Dios.

    El blanco es reflejo de la luz. Es el color que se aplica a la túnica de Cristo en la resurrección, en la transfiguración. El azul está presente en la túnica de la Virgen, en el manto del Pantocrátor, las vestiduras de los apóstoles. Cuando es celeste simboliza la sabiduría y realeza. El rojo es el color de la sangre y del fuego que expresa el amor, el sacrificio y la belleza. El rojo cinabrio proyecta el fuego divino.

      El verde es el color de los profetas y el de San Juan Evangelista. El púrpura azulado es el signo del sumo sacerdote judío, y el púrpura rojizo es símbolo del poder. Aparece en mantos y túnicas de Dios y de la Virgen. El marrón representa humildad y pobreza. El negro se aplica a los condenados en el Juicio Final y al demonio. También son negras la gruta de la Natividad de Jesús y la tumba de Lázaro; o el infierno del icono de la Resurrección. El aspecto oscuro de algunos iconos se debe al barniz de aceites vegetales –olifa-, la suciedad y el hollín.


Próxima entrega;: Los iconos ortodoxos del nacimiento de Jesús

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