64. La sociedad judía (III)

 

El Pueblo era la clase social inferior. Pertenecían a este grupo jornaleros, curtidores, carniceros, pastores y todos aquellos cuyos oficios eran considerados impuros. Era la gran masa del país. No conocían la Ley más que en lo fundamental y ni siquiera eso cumplían.

Los Samaritanos eran los habitantes de la región de Samaria. Cuando las tribus de Israel fueron llevadas en cautiverio a Asiria, el rey de Asiria mandó poblar Samaria con distintos pueblos procedentes de su reino que eran idólatras, y que al mezclarse con los nativos acabaron adoptando una religión que era una mezcla de judaísmo e idolatría, llegando a construir un templo en el “Monte Gerizim,” insistiendo en que había sido señalado por Moisés como el lugar donde debe adorar la nación.

Los Samaritanos recibieron solamente los cinco libros de Moisés y rechazaron los escritos de los profetas y todas las tradiciones judías. Por otra parte Samaria se convirtió en un lugar de refugio para todos los forajidos de Judea. Los violadores de las leyes judías y quienes habían sido excomulgados encontraron seguridad en Samaria. Todo ello se tradujo profundo odio entre samaritanos y judíos, y surgió una diferencia irreconciliable entre ellos, por lo que los judíos consideraron a los samaritanos como lo peor de la raza humana y no se trataban con ellos.

Samaritanos
Las diferencias sociales eran muy acusadas, con una serie de grupos marginados por distintas causas: religiosas, morales o racistas, a los que había que sumar las mujeres. Determinados enfermos, sobre todo de la piel (leprosos), y de enfermedades mentales, se veían apartados de toda vida social, incluso de la religiosa. Los minusválidos (cojos, ciegos, paralíticos,…) frecuentemente convertidos en mendigos, eran otro tipo de marginados. Los Publicanos eran marginados porque cobraban los tributos por encargo de los romanos. Como el dinero que cobraban superaba los impuestos para quedarse con una ganancia, cometían muchos abusos y el pueblo en general los odiaba y los acusaba de ladrones. Y también eran discriminados los gentiles, por razón de su raza. Se denominaba Gentiles a quienes no eran de raza ni fe judías. Los escritores judíos generalmente aplicaban estos términos a las razas y naciones que no descendían de Abrahán subrayando así la diferencia espiritual y racial entre los israelitas y las diversas naciones paganas que los rodeaban.


Próxima entrega. Los gentiles

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