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Jun 26 2017

El moderno Estado de Israel.El movimiento sionista

La gran mayoría de los judíos de la diáspora mantuvieron a lo largo de los siglos su religión, sus costumbres y sus tradiciones, guardando estrechos lazos entre ellos y sin integrarse nunca por completo en sus países de acogida. Siempre se consideraron un pueblo elegido, un grupo aparte, añorando su historia pasada y la tierra de Israel. “El año que viene en Jerusalén” era una frase que repetían año tras año.

En esta situación, surgió en el siglo XIX el “Movimiento Sionista”, un movimiento político internacional que propugnó desde sus inicios el restablecimiento de una patria segura para el pueblo judío en la Tierra de Israel. Dicho movimiento fue el promotor y responsable en gran medida de la fundación del moderno Estado de Israel.

Sion fue inicialmente el nombre de una fortaleza conquistada por el rey David, situada en la actual Jerusalén, mencionada en la Biblia como el centro espiritual y la “madre de todos los pueblos”. Tras la muerte de David, el término Sion comenzó a usarse para definir la colina en que se situaba el Templo de Salomón. Más tarde se empleó para hacer referencia tanto al Templo como a sus propios cimientos, y fue utilizado como referencia no solo a la ciudad, sino también a la noción de Jerusalén como centro espiritual del pueblo judío; y, por extensión, a la Tierra Prometida.

El nacimiento del sionismo está ligado a la eclosión de los nacionalismos en el siglo XIX europeo, que tuvieron como bandera común la idea de «un pueblo, un Estado», que está en el origen del concepto de Estado-nación. Al calor de esa idea se formaron distintos Estados europeos, surgidos del desmembramiento de los imperios o bien a través de la unificación de Estados con similar cultura y lengua (como Italia y Alemania).

El sionismo sostenía que los judíos eran primordialmente un grupo nacional (como los polacos o los alemanes) y no un grupo religioso (como los musulmanes o los católicos) y que, como tal, tenía derecho a crear su propio Estado en su territorio histórico. El principal cambio fue no limitar el movimiento al concepto religioso, amplíándolo a los aspectos político y laico. El sionismo no es sino una rama más del fenómeno más amplio del nacionalismo moderno. Descrito como un “nacionalismo en la diáspora”, se autodefinió como un movimiento de liberación nacional, cuyo objetivo era la libre autodeterminación del pueblo judío.

Su creador fue el periodista austro-húngaro de origen judío Theodor Herzl a fines del siglo XIX autor del libro “ El Estado judío: ensayo de una solución moderna de la cuestión judía”, que se publicó en febrero de 1896, donde propugnó que la solución al «problema judío» era la creación de un Estado judío independiente y soberano para todos los judíos del mundo, que era un asunto de política internacional y que debía ser asumido como tal.

Herzl es el principal símbolo del sionismo y se le considera el padre del Estado de Israel. Su imagen está presente en todas las dependencias oficiales israelíes y su memoria se mantiene en ciudades, escuelas y calles (prácticamente cada ciudad israelí tiene una calle Herzl).

El sionismo tuvo desde el primer momento como objetivo fomentar la migración judía a la Tierra Prometida, promoviendo las “aliyá” u oleadas de emigrantes, si bien entretanto se barajaron algunas alternativas provisionales para los judíos que estaban siendo especialmente perseguidos en aquel momento, como por ejemplo en Rusia, y se llegaron a buscar algunos refugios temporales en países como Argentina — donde se crearon numerosas colonias de inmigrantes judíos europeos—, o con el “Plan Uganda”, ofrecido por el gobierno de Londres, que fue apoyado por Herzl, pero siempre con la idea de que el Estado judío definitivo se crease en la antigua Israel.

Tras la Primera Guerra Mundial se produjo un hecho que a la postre resultaría decisivo: la llamada “Declaración Balfour”, de 2 de noviembre de 1917, una manifestación formal del gobierno británico, en una carta firmada por el ministro de Relaciones Exteriores británico (Foreign Office) Arthur James Balfour, dirigida al barón Lionel Walter Rothschild, un líder de la comunidad judía en Gran Bretaña, para su transmisión a la Federación Sionista de Gran Bretaña e Irlanda.

La Declaración se inscribió en una serie de planes del Reino Unido a lo largo de los años de la Primera Guerra Mundial en relación con el futuro de Oriente Medio. Estos planes fueron evolucionando con los intereses bélicos a lo largo de la contienda. Así, en 1916 se alcanzaron unos acuerdos que preveían la división de dicha región entre Francia y Reino Unido, con una soberanía internacional sobre Palestina.

La Declaración Balfour, con la que el gobierno británico decidía apoyar la creación de un hogar judío en Palestina, es considerada como la primera declaración de una potencia mundial en favor del derecho del pueblo judío a establecerse en la Tierra de Israel., y cobró especial valor por cuanto la Sociedad de Naciones concedió a Gran Bretaña un Mandato sobre Palestina.

       

THEODOR HERZL

 

 

 

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