Persecución de los cristianos por los islamistas (2ª parte)

Hoy en día una parte importante de los musulmanes desea que en sus países rija la Sharía o Ley Islámica. Esto supone no sólo que haya personas que elijan vivir según sus preceptos, sino que éstos se impongan a todas las personas que viven en su comunidad.

La Sharía es, en realidad, un conjunto de preceptos que van desde la organización de aspectos cotidianos de la vida a juicios morales, y de ahí al ámbito de las leyes y de lo que llamaríamos la “política”. Es decir, incluye aspectos de la vida privada y de la vida pública, una distinción que en Occidente ha llevado a separar el Estado de las creencias privadas, hecho que no sucede en una comunidad islámica.

A ello se suma el que son numerosos los estados islámicos en los que actualmente se ha impuesto el fundamentalismo, y no conformes con imponer la Sharía en su propio país, justifican someter al mundo entero a la “ummah” (comunidad islámica de creyentes), con sus instituciones y preceptos., y buscan convertir, por la fuerza de las armas, a las sociedades occidentales en fieles de Mahoma y devotas de la Sharía, de una forma radical e implacable, mediante la “yihad” acudiendo al terrorismo más despiadado. Actualmente, todo el mundo occidental sufre la amenaza del yihaidismo, que bien merecería un artículo aparte, y que llega a una crueldad extrema.

El yihadismo es un neologismo occidental utilizado para denominar a las ramas más violentas y radicales dentro del islamismo, estando caracterizadas por la frecuente y brutal utilización del terrorismo, en nombre de una pretendida yihad, a la cual sus seguidores llaman guerra santa en el nombre de Alás. Tiene dos acepciones: la «yihad menor» de inspiración violenta, que es la que intentan legitimar los yihadistas, y la «yihad mayor», de interpretación espiritual, que representa el esfuerzo que todo creyente debe realizar para ser mejor musulmán, mejor padre o madre, esposo o person

En el Corán existen versículos que claramente justifican la violencia contra los no creyentes, y en ello se basan los islamistas radicales. Por ejemplo, en el capítulo 9:5 se lee: “Cuando hayan transcurrido los meses sagrados, mata a los idólatras donde quiera que los encuentres y tómalos cautivos o asédialos”. Y en el capítulo 9:123 se dice: “Combate a los no creyentes que están cerca de ti y haz que sientan tu crueldad”.

Pero no solo el Corán justifica la violencia. Cabe recordar que también la Biblia está repleta de episodios violentos y de llamadas al fanatismo, particularmente en el Antiguo Testamento. La diferencia es que los cristianos consideran que esos llamamientos han sido abolidos, o no tienen cabida en el mundo contemporáneo, mientras que hay musulmanes que consideran que los llamamientos coránicos siguen vigentes. Como digo, parecen estar aún en la Edad Media.

Independientemente de otras razones políticas, estratégicas y étnicas, el cristianismo, hoy en día, supone un gran peligro como referente moral, cultural y social en estos países, por lo que intentan a toda costa evitar que nuestra fe se propague en sus tierras y pierdan poder e influencia. Ser  cristiano en aquellas tierras supone enfrentarse a la injusticia social, que sirve de instrumento de dominación para unopocos, y de resignación para la mayoría. Esta actitud es uno de los motivos por los que los musulmanes impiden la práctica cristiana, ya que afecta a su control sobre la población. 

¡ El Islam dominará el mundo!.   ¡La Sharía es la verdadera solución ! ¡La Libertad al infierno!

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