87. Instrumentos para medir el tiempo. Relojes de sol y clepsidras

Para medir el tiempo los romanos se servían del reloj de sol, instrumento usado desde tiempos muy remotos para medir el paso de las horas. En castellano se le denomina también “cuadrante solar”. Emplea la sombra  arrojada por un gnomon  o estilo sobre una superficie, con una escala, para indicar la posición del  sol en su movimiento

Según la disposición del gnomon y la forma de la escala se pueden medir diferentes tipos de tiempo, siendo el más habitual el tiempo solar aparente (un día corresponde al intervalo de dos pasos sucesivos del sol por el meridiano local). Inicialmente el gnomon era vertical, pero la precisión del reloj mejoró al inclinarlo con arreglo a la latitud del lugar. Los relojes de sol más frecuentes eran verticales, colocados en una pared orientada al sur.

El sistema horario de los romanos, heredado de los griegos, era “temporal”: es decir que la hora se entendía como la doceava parte del arco diurno recorrido por el Sol, pero como dicho arco varía a lo largo del año, la duración de cada hora también varía. Por esta razón a este sistema se le denomina también “de horas desiguales”.

Otro instrumento de medición – más preciso – lo constituían las clepsidras. Clepsidra (del griego klepto ‘robar’ e hydros ‘agua’) es todo el que determina el tiempo transcurrido mediante el flujo regulado de un líquido hacia o desde un recipiente graduado. La clepsidra posee además un valor simbólico, porque es el instrumento que representa visiblemente, con la caída del agua o de la arena, el fluir constante del tiempo.

Las clepsidras datan de la antigüedad  egipcia y se usaban especialmente durante la noche, cuando los relojes de sol perdían su utilidad. Los primeros relojes de agua consistían en una vasija de cerámica que contenía agua hasta cierto nivel, con un orificio en la base de un tamaño adecuado para asegurar la salida del líquido a una velocidad determinada y, por lo tanto, en un tiempo prefijado. El recipiente disponía en su interior de varias marcas, de tal manera que el nivel de agua indicaba los diferentes períodos, tanto diurnos como nocturnos. La clepsidra es realmente un cronómetro y no un reloj, pues marca una determinada cantidad de tiempo, pero no da la hora.

 

 

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