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Nov 20 2017

El Árbol de la Vida, en los belenes

Durante ocho meses he venido publicando artículos relacionados con la Historia de Tierra Santa a través de los siglos (desde Abraham hasta la diáspora, las Cruzadas, las Órdenes Militares, el moderno Estado de Israel, Islamismo y Cristianismo).

He decidido descansar un poco de relatos históricos – y que descanséis también vosotros, queridos lectores – y volver a escribir sobre temas relacionados con el mundo de los belenes. El de hoy se refiere a un tema singular: “el Árbol de la Vida”.

El Árbol de la Vida es una figura universal que simboliza la vida y todo cuanto nos une y asemeja con la naturaleza. Es un arquetipo que aparece en todas las mitologías del mundo, relacionado con el concepto de árbol sagrado, que forma parte de la tradición religiosa y filosófica, y ha servido de inspiración a escritores, músicos, artistas y pensadores de todas las civilizaciones desde el comienzo de los tiempos.

El Árbol de la vida se menciona en el Libro del Génesis, pero a menudo se le considera como un Árbol del Paraíso distinto del Árbol del conocimiento del bien y del mal. Después de que Adán desobedeció a Dios al comer del fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal, fue expulsado del jardín del Edén. En el Paraíso, se encontraba también el “Árbol de la Vida”, y para evitar el acceso del hombre a este árbol en el futuro, según el Génesis, se colocaron querubines con una espada de fuego para protegerlo. El Libro de Enocno canónico, afirma que en el momento del gran juicio de Dios dará de comer del fruto del Árbol de la Vida a todos aquellos cuyos nombres estén en el “Libro de la vida”, que aparece mencionado en el Nuevo Testamento.

La idea del “´Árbol de la Vida”, como representación de la evolución del género humano ha alcanzado también al belenismo. Los Árboles de Vida “belenistas” más famosos son los mejicanos, en barro, grandiosos, coloridos y exuberantes. En algún caso arrancan con Adán y Eva y culminan con la Sagrada Familia. Otros se centran en el nacimiento de Jesús, con los ángeles, los pastores, los reyes magos, etc., como en los belenes convencionales.

  Las imágenes representadas en el Árbol se usaron durante los comienzos del período colonial, para enseñar a los indígenas la historia de la creación, según la Biblia. Hoy en día su fabricación está estrechamente identificada con la ciudad de Metepec, en el Estado de Méjico. ​La tradición dicta que los árboles deben representar ciertos pasajes bíblicos, pero actualmente se crean algunos con temas completamente ajenos a la Biblia. En la parte superior del Árbol de la Vida más tradicional se coloca una imagen de Dios; debajo, las ramas del árbol, que tienen relación con la creación del mundo en siete días. Otras imágenes características son el sol y la luna, Adán y Eva y los animales, flores y frutos que simbolizan el paraíso, etc. También aparece la serpiente en la parte inferior, al igual que el Arcángel Miguel que expulsó a Adán y Eva del Jardín del Edén. Los árboles se fabrican principalmente para uso religioso y decorativo.

      En México existe un premio nacional de cerámica llamado Concurso Nacional de Alfarería y Cerámica «Árbol de la Vida», que se lleva a cabo cada año y es organizado por el municipio de Metepec. No obstante, las piezas participantes en el certamen no se limitan a los árboles de la vida. Participan obras procedentes de diversos lugares del país como OaxacaJalisco y Guanajuato, aunque la mayoría son del Estado de México. ​Cada año, representantes de las diversas comunidades indígenas se reúnen para formar un árbol de la vida humano. En 2006, quinientas personas de sesenta y tres diferentes grupos étnicos se reunieron para hacer una pirámide humana vestidos con trajes nativos, pidiendo por la paz en el mundo.

En mi colección tengo un Árbol de la Vida peruano, muy sencillo, como puede verse en la fotografía adjunta, en el que únicamente aparece la Sagrada Familia. Pero, como hemos señalado, hay ejemplares realmente espectaculares como el que aparece en la otra fotografía. Forma parte de la colección particular “Basanta-Martín”, que considero la mejor del mundo. Según me contó Antonio Basanta, cuando visité la increíble colección que guarda en su casa de las afueras de Madrid, cuando adquirió esta obra de arte en Méjico, compró un billete de avión adicional para poder acomodarla, dada su fragilidad. Y si no recuerdo mal, creo recordar que su colección incluye otro Árbol de la Vida muy parecido a éste, igualmente extraordinario.

 

 

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