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Dic 01 2017

El primer Árbol de Navidad de España

En mi niñez y juventud, jamás vi un Árbol de Navidad en casa de mis padres, donde nunca faltó un gran y numeroso nacimiento, que todavía recuerdo con nostalgia. No recuerdo tampoco la primera vez que puse un Árbol en mi casa, ya casado, a finales de los años cincuenta del siglo pasado, sin mucha convicción. Tengo que confesar que me producía cierto rechazo, al considerarlo ajeno a nuestra tradición y un “competidor desleal” de mi querido y admirado nacimiento. Pero acabe reconciliándome con el Arbol, cuando conocí su historia.

Cuando los primeros cristianos llegaron al norte de Europa, descubrieron que sus habitantes celebraban el nacimiento de Frey, dios del Sol y la fertilidad, adornando un árbol sagrado, en la fecha próxima a la Navidad cristiana. Este árbol simbolizaba al árbol del Universo, en cuya copa se hallaba la morada de los dioses y el palacio de Odin y en las raíces más profundas estaba el reino de los muertos.

Es decir, el Árbol de Navidad tiene su origen en el árbol sagrado de los antiguos druidas. que San Bonifacio, obispo de Alemania, convirtió en el siglo VII en un símbolo cristiano. Según su interpretación, la forma cónica – triangular – del árbol evocaría el misterio de la Santísima Trinidad, las velas – hoy sustituidas por pequeñas bombillas – representarían la luz de Cristo, las manzanas, que representaban inicialmente la tentación – hoy convertidas en bolas de colores -, recordarían el paraíso y el pecado original, y la estrella colocada en la copa del árbol, evocaría la de los Reyes Magos. Con la evangelización de los pueblos nórdicos, los cristianos adoptaron la idea del árbol para celebrar el nacimiento de Cristo, cambiando totalmente su significado.

        El primer Árbol de Navidad, tal como lo conocemos en la actualidad nació, por tanto, en Alemania, donde se implantó por primera vez en 1605 para ambientar la Navidad, comenzando así su difusión. Estonia presume de haber sido el primer país en colocar un Árbol en su Plaza Mayor, como elemento decorativo. Pero la tradición no se popularizaría en el resto de Europa hasta el siglo XIX. A  Finlandia llegó en 1800, mientras que a Inglaterra lo hizo en 1829, y en el Castillo de Wndsor se vio por primera vez en 1841, de la mano del príncipe Alberto, esposo de la reina Victoria. En España no se impuso, más que muy poco a poco, y tardíamente, con abetos de verdad, hasta mediados del siglo XX.

          La costumbre del árbol navideño en los hogares españoles fue traída a nuestro país por una dama de origen ruso llamada Sofía Troubetzkoy, de una gran belleza, que después de enviudar del duque de Morny, hermano de Napoleón IIII, contrajo segundas nupcias con el aristócrata español y alcalde de Madrid, el popular “Pepe” Osorio – Don José Osorio y Silva, Gran Duque de Sesto, Marqués de Alcañices -, que jugó un destacado papel en la restauración borbónica, con el ascenso al trono de Alfonso XII,  empresa en la que gastó gran parte de su fortuna familiar

Y así, la primera vez que se colocó un Árbol de Navidad en España fue en Madrid, en las navidades de 1870, en el palacio propiedad de dicho noble, que ocupaba el lugar donde actualmente se encuentra el Banco de España. Algunos nobles siguieron más tarde su ejemplo.

Pero todavía tardaría algún tiempo en popularizarse en nuestro país.  No lo hizo hasta los años cincuenta del siglo pasado. Y así, hoy en día el Árbol de Navidad, “cristianizado”, ha enraizado profusamente en España, donde convive armoniosamente con los belenes.

 

En la imagen: Árbol de Navidad en Londres, en Trafalgar Square, regalado anualmente por Noruega, en agradecimiento por la ayuda prestada a su país por Gran Bretaña durante la Segunda Guerra Mundial.

 

Ver colección de belenes en https//belenesdelmundo.com

 

 

 

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