En España hay varios belenes napolitanos originales, cuatro de ellos muy valiosos. El más importante en razón de su origen es el llamado “Belén del Príncipe” del Palacio Real, traído de Nápoles por Carlos III. Fue él quien popularizó la tradición del belén en nuestro país. Se llama “Belén del Príncipe” porque el Rey lo adquirió para su hijo, el futuro Carlos IV. Se dice que constaba de unas 6 o 7.000 figuras – Carlos IV encargó más figuras a unos artesanos valencianos – , de las que hoy quedan apenas 15. Al parecer, quien era realmente aficionada era la reina María Amalia de Sajonia, que se casó muy joven, con apenas 14 años, y tuvo 13 hijos. Fue un matrimonio profundamente enamorado. La reina murió a los 34 años, apenas llegada a España. Fumadora impenitente, cuando falleció no tenía la pobre un solo diente. El rey nunca volvió a casarse.

El nacimiento napolitano del Museo Nacional de Escultura Religiosa de Valladolid, fue adquirido en 1993 a los hermanos Carmelo y Emilio García de Castro, ingeniero y arquitecto, respectivamente, excepcionales y expertos coleccionistas. Se unieron dos aficiones o habilidades. Emilio, el mayor, -ya fallecido- arquitecto con gran facilidad para el dibujo. Carmelo, ingeniero y muy hábil en temas de bricolaje. La escenografía es obra suya
La afición les vino de pequeños, cuando Carmelo tendría unos 5 o 6 años. Fue durante un viaje a Nápoles con sus padres. Consta de mas de seiscientas piezas, de las que trescientas son figuras humanas y animales, algunas procedentes de la casa de Borbón y de la colección personal de Carlos III. Hay piezas que son verdaderas obras maestras como el ciego desnudo, del reputado escultor Giuseppe Sanmartino. Cuenta con un rico y diverso ajuar que va desde las armas de los cortejos reales a los utensilios domésticos.

Es dificilísimo encontrar belenes napolitanos antiguos, y la mayoría se encuentran en el mismo Nápoles, por lo que el coleccionarlos implica viajes, contactos y muchos regateos, así como saber distinguir entre lo auténtico y lo falsificado. Estamos hablando de piezas realizadas en el siglo XVIII, que alcanzan unos precios increíbles, que requiere ser auténticos expertos para distinguirlos de algunas imitaciones.

Una vez vendido el nacimiento al Museo Nacional de Escultura, ambos hermanos curiosamente parecieron sufrir cierto “síndrome de abstinencia”, y volvieron a coleccionar otro espléndido belén napolitano, de 600 figuras, muy parecido al anterior, que tuve ocasión de ver acompañado por ellos, en su casa de la calle Serrano de Madrid, y que expondrían más tarde en el Ayuntamiento de Madrid en las navidades de 2012. Hoy en día se encuentra en el Museo Salzillo, tras ser adquirido por la Fundación San Antonio de la Universidad Católica de Murcia.

El de la Fundación Bartolomé March Servera, de Palma de Mallorca, el más numeroso de todos, cabe señalar que también fue una mujer la impulsora de la colección: doña Leonor Servera, madre de Bartolomé. Desde los años 70 del siglo XX, y animado por su madre, de gran personalidad y gusto refinado, Bartolomé March fue adquiriendo cerca de 2.000 piezas, algunas firmadas por renombrados imagineros.

Finalmente cabe citar el de los Duques de Cardona, encargado en 1784 por el XIII Duque de Medinaceli y XV Duque de Cardona. El conjunto se distingue por su carácter unitario, es decir, todas las figuras fueron realizadas por el mismo autor, hecho que no era habitual, y además todas las piezas están confeccionadas en madera, cuando lo normal era que las cabezas se modelasen en terracota. Cuenta con dos centenares de piezas de gran valor estético, y multitud de detalles. Sólo se hicieron dos belenes iguales a éste. El otro fue encargado por los zares de Rusia.

Ver colección de belenes en https//belenenesdelmundo.com

Imagen. Foto del Belén del Príncipe. Palacio Real de Madrid