Francisco Salzillo y Alcaraz (1707 -1783) fue un escultor barroco español, considerado como el más representativo imaginero del siglo XVIII español y uno de los más grandes del Barroco. Salzillo se dedicó en exclusiva a la temática religiosa y supo plasmar en su estilo los cambios que se fueron produciendo durante el siglo XVIII, lo que se vio plasmado en una escultura de transición hacia el rococó y el neoclasicismo.

A partir de 1776 empezó a realizar un monumental belén por encargo de su amigo Jesualdo Riquelme y Fontes para decorar su palacio, siendo culminado por Roque López. Está compuesto por 556 figuras esto por 556 figuras esto por 556 figuras esto por 556 figuras de 20 -30 centímetros realizadas en barro cocido, madera y cartón. Las figuras están modeladas en arcilla pero también las hay en madera, con lienzos y telas encoladas. Están ricamente policromadas, incluso directamente sobre la arcilla, con un modelado menudo, ligero y preciosista dentro de la tradición rococó.

Aunque los belenes se pusieron de moda en la España de Carlos III y a pesar de la sangre napolitana de Salzillo, su belén se diferencia del presepe napolitano al inspirarse en el campesinado español, con un profundo sentimiento religioso y el modelado de las figuras con sus ricas policromías.

Los pinceles de distinto grosor permitían transitar desde la suavidad de las sedas a la tosquedad de los tejidos de los pastores. El rayado del estofado da un aire de suntuosidad a mantos y túnicas de las figuras sagradas. Predominan los azules, rojos y verdes, combinados con los oros. Los ángeles son las figuras más elegantes, como el Ángel de los Celos (sueño de San José), síntesis perfecta de plástica y color en los que la silueta traduce una sensación de inmaterial levedad.

Se muestran en el Belén una amplia galería de tipos humanos, con retratos increíblemente realistas a pesar del tamaño menudo de las figuras, en un diverso muestrario de gestos, como el posadero, o los campesinos que escuchan atentamente el romance o el mensaje que anuncia el Nacimiento de Jesús, el Ciego tocando la zanfona mientras parece ser burlado por su lazarillo y su simpático perrito, el viejo del calentador, de rostro sereno frente a los trágicos rostros de las madres que defienden a sus hijos… Retratos los carniceros, los Músicos, Cazadores…

Se cuenta que Salzillo daba cobijo en su casa a mendigos a cambio de que posaran para él. No extraña por tanto que el Belén sea así un espejo de las costumbres contemporáneas, un rico un rico muestrario de oficios y temperamentos que estudió del de una época que traducen costumbres y tradiciones.

En el belén podemos observar pastores de remendadas ropas junto a unos magos deslumbrantes que se hacen acompañar de pajes vestidos con trajes dieciochescos; una nutrida guardia de Herodes y los grupos de la degollación de los Inocente; el pilluelo que, encaramado en una de las columnas del pórtico toscano que le sirve de cobijo, contempla asombrado el Misterio que aparece ante sus ojos; los pastores que organizan su descanso nocturno tras la dura jornada, preparando un fuego que caldee la fría noche y sirva al mismo tiempo para asar carne con la que reponer fuerzas; la vieja que echa de comer a una manada de pavos, el grupo de vacas que pastan bajo la soñolienta mirada del vaquero y en el que el artista plasma a una de ellas lamiéndose mansamente la pata, posiblemente herida por algún espino o picada por un tábano.

Como señalábamos hace unos días, el Museo Salzillo de Murcia se ha. visto enriquecido hace unos años con un belén napolitano adquirido a los hermanos García De Castro por la Universidad Católica de Murcia.

En la imagene, figuras del Belén de Salzillo

Ver colección de belenes en https:// belenesdelmundo.com

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