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Feb 23 2018

Los belenes vivientes

El primer belén de la Historia -el belén de Greccio que ideara San Francisco de Asís – fue un belén viviente, dentro de una cueva, en el terreno cedido por su amigo Juan de Vellita, en que participaron los lugareños, con la presencia añadida de un asno y un buey,
 
La tradición de los belenes vivientes nunca desapareció, y ha llegado hasta nuestros días. En algunos casos en forma espectáculos en un espacio cerrado, pero en su mayor parte ocupando calles y espacios abiertos de pueblos y ciudades.
 
Las representaciones pueden ser estáticas o teatrales, con personajes “auténticos”, tratando de recrear la Palestina de hace 2.000 años. Con frecuencia los personajes y animales vivos se mezclan con otros artificiales, que completan el conjunto. A ello se suman, en ocasiones, estructuras como el portal de Belén, el castillo de Herodes, el Templo, y edificios diversos.
 
Algunos pesebres vivientes se limitan a representar la escena del nacimiento, pero en su mayor parte incorporan también la llegada a Belén, la anunciación a los pastores, los Reyes Magos, Herodes etc. y junto a los figurantes principales suelen aparecer otros que recrean diferentes oficios artesanales: pastores, molineros, panaderos, lavanderas, labriegos, carniceros, herreros, etc.
 
Se tiene constancia la existencia de belenes vivientes actualmente en España, Portugal, Francia, Italia, Alemania, Austria, Hungría, Chequia, Eslovaquia, Polonia, en toda Sudamérica y en Estados Unidos. En España e Italia son especialmente numerosos.
 
En nuestro país son cerca de un centenar, repartidos por toda la Península, señaladamente en Andalucía, Madrid y Cataluña, con especial mención a los de Arcos de la Frontera, Buitrago de Lozoya y Báscara.
 
En Italia tanto en Siena como en Florencia o Arezzo, los “presepi viventi” poseen un encanto especial. En Sutera, en Sicilia, la arquitectura del lugar y su situación, en la ladera del monte Paolino, dotan a este pueblo de un valor escenográfico singular. Y merece una mención especial el “presepe vivente” de Matera, un pequeño pueblo del sur de Italia, excavado en roca volcánica y atravesado por un torrente que le hace merecer el apelativo de “Segundo Belén”.
 
Pero el belén viviente más grande del mundo se encuentra en Colombia, en un espacio de 18.000 metros cuadrados, con 120 personajes de carne y hueso junto a esculturas de tamaño real, así como numerosos animales vivos, y 35 escenas diferentes de la vida de Jesús.
 
Ver colección de belenes en https://belenesdelmundo.com
                                                 

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