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Mar 02 2018

Representaciones teatrales de la Natividad de Jesús. Dramas litúrgicos

En la Edad Media la noción de teatro, tal como la entendieron las civilizaciones griega y romana, había desaparecido, y no se recuperaría prácticamente hasta el Renacimiento., si bien sobrevivió en parte a través de las celebraciones litúrgicas de la Iglesia católica, entre las que destacan las que tenían lugar en Navidad.

La Navidad fue. desde un principio, fuente de inspiración del mundo literario. En los “dramas litúrgicos”, surgidos en la Edad Media en España y Francia, los propios oficiantes de la misa actuaban durante la celebración, mediante breves composiciones dramáticas cantadas o recitadas en latín, utilizando, incluso, los objetos usados en la liturgia. Estos dramas nacieron al desarrollarse nuevas formas de canto litúrgico, con los “tropos”, textos breves que se intercalaban en el canto litúrgico en un determinado momento, señaladamente en el introito. Los “dramas litúrgicos” constituyen una evolución de los tropos.

El drama litúrgico “Oficium pastorum”, a finales del siglo XI, constituye la función teatral más antigua con la Navidad como tema central. En él se rememora el anuncio del ángel a los pastores y la posterior adoración de éstos ante el pesebre. En algunos dramas se tomaron escenas de los evangelios apócrifos, como sucede en aquellas piezas en las que están presentes en el portal las parteras que acompañan a la virgen María. Durante la misa, los creyentes intervenían en el canto y en los salmos y comentarios de la Biblia.

En el “Oficium pastorum” el diálogo entre el ángel y los pastores se cantaba también en forma dramatizada en el oficio litúrgico de Laudes, entre la primera y la segunda misa del día de Navidad, en que dos grupos de cantores interpretaban antífonas dialogadas, dando lugar a espectáculos como el de la «Adoración de los Pastores» dentro de los templos.

Otro de estos dramas litúrgicos es el “Officium Stelle”, que tiene como argumento la historia de los Reyes Magos. El texto, presenta una considerable sofisticación y originalidad. Tres clérigos, vestidos como reyes, vienen de los tres lados de la iglesia y se encuentran en el altar, donde avanzan solemnemente, con una estrella pendiendo de una cuerda, hasta el pesebre, donde son recibidos por los sacerdotes vestidos con dalmáticas. Habiendo ofrecido sus dones, son avisados por un ángel (un niño con ropas blancas) para escapar de la ira de Herodes, y salen de la iglesia por el crucero.      

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