Tradiciones navideñas. El muérdago

La decoración con Árboles de Navidad, ramas de acebo, coronas, centros de mesas con piñas, etc., forma parte de la simbología de las fiestas navideñas. Entre estos elementos decorativos ocupa un lugar destacado el muérdago.
 
El muérdago, planta parásita que crece en las ramas de árboles y arbustos, en especial del roble, y que hoy en día se asocia a la navidad, era conocida desde doscientos años antes de Cristo, cuando los sacerdotes druidas la utilizaban en las celebraciones del solsticio. Se la consideraba milagrosa y portadora de buena salud. Los druidas pensaban que ayudaba a curar enfermedades y que protegía de las brujas. Por eso, a finales del año repartían muérdago, para que la gente lo guardase en sus hogares y alejase así a los malos espíritus. También era muy valorado en la mitología nórdica, en la cual se asociaba al Dios Baldur, al que estaba consagrada la primavera.
 
Su color verde durante todo el año, hizo que se le tomara como símbolo de la vida eterna. Los celtas lo recolectaban durante las fechas navideñas y lo hacían con una hoz de oro porque tenían la superstición de que así les daría riquezas y todo se convertiría en dinero. Al secarse, los frutos adquirían un color dorado, y el efecto era similar al de las perlas.
 
No se tiene constancia de su uso como decoración navideña hasta el siglo XVIII. Según la tradición, el muérdago no debe tocar el suelo desde que es cortado hasta el último día de la temporada navideña, la Candelaria. Se puede dejar colgado durante todo el año como protección de la casa contra el rayo y el fuego hasta que sea sustituido la Nochebuena siguiente. Esta tradición está extendida por los países angloparlantes. El muérdago nos lo deben regalar, y una vez en casa, debemos situarlo cerca de la puerta de entrada o una ventana. De esa manera evitará el paso de los malos espíritus. Al año siguiente, debemos quemarlo y sustituirlo por otro que nos regalen, y así año tras año.
 
La tradición de besarse bajo el muérdago se asocia en primer lugar con la festividad griega de Saturnalia y posteriormente con los ritos de matrimonio primitivos. En Escandinavia, la tradición dice que si una mujer es besada bajo el muérdago durante las fechas navideñas, conservará para siempre el amor de su vida o, si no lo tiene, lo encontrará. También existe la creencia de que si una pareja se besa debajo del muérdago, les protegerá la buena suerte toda su vida.

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