Otro motivo de conflicto . El reparto del agua en Tierra Santa.

      Uno de los temas más graves del conflicto entre israelíes y palestinos es la cuestión del agua. Israel construyó entre 1953 y 1964 el llamado ACUEDUCTO NACIONAL para transportar el agua de la Región Norte de Israel a la semidesértica región meridional del país. La fuente principal es el Lago Tiberíades, y llega hasta las zonas más recónditas a distancias de 130 kilómetros. Esta «autopista del agua», es la columna vertebral que garantiza el abastecimiento a todo el país. El acueducto es una combinación de tuberías subterráneas, canales abiertos y túneles que transportan unos 1700 millones de metros cúbicos de agua al año, de los cuales alrededor del 65% se usa para la irrigación y el resto para propósitos urbanos e industriales.

     Cuando Israel empezó a desviar las aguas del río Jordán y del Mar de Galilea para transportar sus aguas hacia el desierto del Neguev, los países árabes lo consideraron una agresión de Israel provocando grandes tensiones, reaccionando con. el “ Plan de Diversión del Agua Cabecera”, desviando el agua del rio Banias para que no entrase en Israel. sino que, mediante un muro de contención, fluyese hacia Jordania y Siria. El Plan incluía desviar el agua del río Hasbani al río Litani, en Líbano, con lo que se reducía el volumen de agua hacia el Jordán en un 35%..

     En respuesta, las Fuerzas de Defensa de Israel atacaron el proyecto en Siria, llevando a cabo una serie de actos que contribuyeron directamente a la Guerra de los Seis Días de 1967. Durante la guerra, Israel capturó los Altos del Golán y el nacimiento del Banias, lo que le permitió impedir la desviación de este río como intentaba Siria. Algunos expertos opinan que la verdadera causa de la “Guerra de los Seis Días” fue el conflicto del agua. Un año después de la guerra, Israel incrementó el uso del agua del Jordán de un 33%9 en detrimento de Jordania. Casi medio siglo después de la guerra, Israel no sólo no ha cedido un ápice en su posición sobre el agua sino que ha incrementado la apropiación del vital líquido que hay en los territorios ocupados. Mientras los israelíes disponen del agua que precisan, los palestinos se tienen que contentar con la que les da el ejército, una situación que adquiere proporciones dramáticas en Gaza y en algunas zonas de Cisjordania.

Otro tema de conflicto es el que plantean los ACUÍFEROS SUBTERRÁNEOS situados en territorio palestino. De los tres acuíferos que hay en Cisjordania, el más productivo es el llamado Acuífero Occidental, que discurre a lo largo de la línea verde, es decir en una zona que comparten israelíes y palestinos. Sin embargo, el agua procedente del Acuífero Occidental se destina a uso exclusivo de Israel desde 1967.

Se estima que el 85% del agua procedente de los acuíferos de Cisjordania la extrae Israel y la suministra al interior de Israel y a los colonos judíos que viven en la propia Cisjordania. En el Valle del Jordán viven 9.000 colonos judíos y las expropiaciones de tierra continúan produciéndose en nuestros días. Solo esos 9.000 colonos, que en gran parte son agricultores, consumen el equivalente a la tercera parte de agua que consumen los 2,5 millones de palestinos que hay en toda Cisjordania, lo que da una idea de la asimetría que existe en relación a la distribución del agua.

A ello se suma que en 2015 el año pasado Israel declaró “tierra estatal” una de las zonas más ricas de agua de la Cisjordania ocupada, concretamente el área de Wadi Fuquin, en el departamento de Belén, al sur de Jerusalén. Esta medida impedirá a los campesinos locales obtener agua de esa zona.

La posición de Israel es que considera que toda el agua de Israel y de los territorios ocupados le pertenece y que es él quien la cede a los palestinos, a cambio del dinero que ellos mismos fijan. En los acuíferos palestinos, los que hemos invertido dinero y esfuerzo hemos sido nosotros, y por lo tanto ese agua es nuestra, argumentan. Israel va retrasando una y otra vez las reclamaciones palestinas, con el argumento de que todo lo relacionado con el agua ya se discutirá cuando se aborde un acuerdo final de paz. La población palestina ha crecido significativamente, por lo que los palestinos tienen que comprar más agua a Israel, a los precios que éste establece.

Los israelíes han conseguido aplicar técnicas innovadoras en el tratamiento y la utilización del agua, obteniendo logros admirables. que les han permitido abastecer a su población y a sus cultivos y convertir zonas desérticas en auténticos vergeles.

El último éxito en este campo ha sido el de las Plantas de Desalinización de agua del mar, de Osmosis Inversa. La planta de Ashkelon es la planta de desalinización más moderna y grande del mundo, al tiempo que ha logrado unos de las precios más bajos. Durante los últimos nueve años la planta ha cubierto en forma constante las necesidades de agua de más de un millón de habitantes, y cuenta actualmente con superávit de agua, obtenida del mar Mediterráneo.

Gracias a los numerosos avances en tecnología de membranas, la desalación se ha vuelto mucho más eficiente. De esta forma Israel obtiene el 55% de su agua para uso doméstico por este sistema, pasando de ser, de uno de los países más secos del mundo a un auténtico “gigante del agua”. Las plantas de desalación proporcionan unos 600 millones de metros cúbicos de agua al año, y generarán aún más en el futuro. Gracias a ello, el mar de Galilea ahora está más lleno, mientras las granjas israelíes prosperan cada vez más.

La desalinización inicialmente era cara, pero las tecnologías avanzadas han disminuido drásticamente los costes. El agua generada a través de desalación cuesta hoy un tercio de lo que costaba en la década de 1990. Los israelíes pagan por el agua alrededor de 30 dólares al mes, la misma cantidad, por ejemplo, que en la mayoría de las ciudades de Estados Unidos. Israel, que siempre tuvo problemas de sequía, cuenta ahora con más agua de la que necesita.

 

Fotografías: Acueducto Nacional y Planta desoladora de Kadim, la mayor del mundo

 

 

 

 

 

75. ¿Cómo vestían los judios?. El Sumo Sacerdote. Los fariseos

 

La vestimenta del Sumo Sacerdote era muy elaborada. Llevaban calzones de lino y una túnica blanca. Encima de esta pieza y su cinturón se ponían las demás prendas que indicaban su condición de Sumo Sacerdote. Era de una sola pieza, con mangas apretadas, descansaba sobre los hombros y caía hacia abajo hasta el suelo, cubriendo todo su cuerpo hasta los pies. Sobre ella se colocaban las demás partes de la vestimenta.

Tres fueron los colores usados para el cinto: púrpura, carmesí y azul. Encima llevaban el manto, una prenda formada por una sola pieza, corta como una especie de sobretodo, que colgaba desde los hombros. En la parte inferior tenía borlas en forma de granadas de color azul, purpura, carmesí y blanco de lino torcido. También colgaban campanillas de oro intercaladas con las granadas, en igual número sin mencionar el total de las mismas.

En el servicio sacerdotal encima del manto llevaban el “efod”, una vestimenta sagrada por excelencia, que consistía en una túnica corta como un chaleco sin mangas, que llegaba hasta las caderas. Esta prenda sólo la podía usar el sumo sacerdote. Aunque parecían dos piezas, era una sola, unida en los hombros, donde iban los engastes para las dos piedras de ónice, donde mezclaban los colores azul, purpura, y carmesí, junto a finas hebras de oro, entrelazadas con los demás materiales. Las hombreras eran de piedras de ónice. Y finalmente llevaban el pectoral, con cuatro hileras de tres piedras preciosas (doce en total, como las tribus de Israel) .

Otro elemento distintivo de los fariseos era la “filacteria”, una pequeña caja de metal, o tiras de pergamino que se aseguraban en las manos o en la frente . Contenía pasajes de la Escritura relativos a la Pascua y a la redención del primogénito de Egipto. Rasgo característico especial del vestido eran también las franjas azules puestas en las esquinas del manto, como mandaba la ley mosaica.

 

74. ¿Cómo vestían los judíos

a vestimenta del hombre consistía en una túnica interior, otra exterior, tipo manto, sandalias y turbante. Debajo llevaban un calzón. La prenda fundamental era la túnica de piel, lana, o lino. Las más sencillas no tenían mangas. Llegaban hasta la rodilla y a veces al tobillo. La túnica era parecida a un saco; se le cortaba una abertura en forma de V para meter la cabeza y en las esquinas se hacían dos cortes para que pudiesen pasar los brazos. Como la mayoría de los telares judíos median tan solo un metro de ancho, se cosían juntos dos pedazos de tela para así poder lograr la longitud deseada.

Por regla general los judíos tenían al menos un par de túnicas. Al que sólo tenía una se le consideraba pobre. Las túnicas del hombre y la mujer diferían solamente en su tamaño, estilo, y en el contenido exterior (adornos, broches, etc.). Eran normalmente de color blanco, salvo para ricos y privilegiados, que podían poseer telas teñidas de brillantes colores y una chaqueta corta encima. Algunos eruditos bíblicos piensan que era un tercer vestido, es decir, aparte de la túnica acostumbrada y la capa exterior. Pero otros han pensado que era un manto especial que se usaba sobre la túnica, La túnica se sujetaba con un cinturón, normalmente de cuero, y con broches.

Sobre la túnica se llevaba un manto largo y grande, a modo de abrigo, de pelo de cabra o de algodón, para protegerse del viento y la lluvia. Esta prenda servía al mismo tiempo para taparse para dormir, a modo de manta, ya que al ser de tejido grueso, proporcionaba calor. Por ello la Ley no permitía tomarla de otros como garantía, porque se privaría a su dueño de protegerse por la noche. Y si se tomaba como garantía, había que devolverla antes de la puesta de sol.

Los hombres siempre usaban turbante en público, una tela cuadrada con un cordón, o se cubrían la cabeza con el manto para protegerse del sol. También se usaba la kipá, un pequeño sombrero colocado sobre la cabeza, ya que era costumbre llevar la cabeza tapada en las sinagogas,. Algunos llevaban un “tefilín”, consistente en dos pequeñas cajas de cuero unidas a correas de cuero, conteniendo cada una de ellas cuatro secciones de la Torá en pergamino: el Shemá, el Kadesh y dos pasajes de la Vehaia. Una se colocaba en el brazo izquierdo, sobre el corazón. Y otra, sobre la cabeza. Así, la atención irá dirigida al corazón, a la mano y a la cabeza de la persona.

 

 

La Franja de Gaza. Terrorismo, túneles y muros. Enfrentamientos inacabables

La Franja de Gaza constituye, junto a Cisjordania, lo que debiera ser en un futuro el Estado Palestino, y figuraba desde el primer momento en el reparto de los territorios asignados por las Naciones Unidas. En la antigüedad formó parte del Estado filisteo, y era la más importante de las ciudades de la ”Pentápolis”.

En el siglo XX fue una provincia de Palestina durante el Mandato británico de 1917 a 1948. Tras la guerra árabe israelí fue ocupada por Egipto, hasta ser invadida por Israel en 1967 durante la “Guerra de los Seis días”, permaneciendo en esta situación hasta 1993, en que tras los Acuerdos de Oslo, la Autoridad Nacional Palestina se hizo cargo del 80% del territorio.

Es una de las regiones más densamente pobladas del planeta. Con una superficie de 360 kilómetros cuadrados, acoge a casi millón y medio de palestinos. En su mayoría, éstos se alojan en los ocho campos de las Naciones Unidas. Alrededor de 600.000 personas reciben ayuda alimentaria de la ONU. La franja está completamente cercada, excepto en la costa del Mar Mediterráneo. Las autoridades israelíes mantienen ocho puestos fronterizos, de los cuales únicamente dos (Erez al norte y Rafah al sur) pueden ser utilizados por los palestinos.

Los enfrentamientos con Israel son constantes. Más de 24.000 palestinos han perdido sus hogares en los últimos cuatro años como resultado de las demoliciones llevadas a cabo por el Ejército israelí, que destruye en promedio 120 edificaciones cada mes como represalia.

A diferencia de Cisjordania, no hay asentamientos israelíes o bases militares en la Franja de Gaza desde 2005. Los hubo en su momento, pero se retiraron los existentes. Tras las elecciones en 2006, Hamás obtuvo el poder en la Franja. Dicho partido se niega a reconocer al Estado de Israel, no renuncia a la violencia y niega los acuerdos firmados por la antigua OLP (Organización para la Liberación de Palestina) . En opinión de Israel, Estados Unidos, Canadá y la Unión Europea, Hamás es una organización terrorista, por lo que dichas entidades congelaron todos los fondos destinados con anterioridad a la ayuda humanitaria.

     En junio de 2007 se intensificó la guerra civil entre las facciones palestinas de Hamás y Al Fatah. Hamas desbancó finalmente a Fatah, y en junio de 2007, la Franja de Gaza fue completamente tomada por Hamás, dando como resultado un gobierno de facto en el ámbito del gobierno de la Autoridad Nacional Palestina, mientras que en Cisjordania el resultado fue el opuesto.

Israel ha llevado a cabo una dura política, cortando el suministro de combustible, el acceso a medicinas, y suministros, lo que ha llevado a algunos a calificarlo como el gheto de Gaza. Las luchas internas entre Hamas y Fatah y los ataques sumen a la ciudadanía en un estado de caos y desesperanza.

Israel ha llevado a cabo varias acciones de represalia contra los ataques terroristas llevados a cabo desde Gaza, entre los que cabe señalar 2008, Israel lanzó su operación Plomo Fundido, en respuesta a los ataques con cohetes de fabricación casera y granadas de mortero contra la población israelí. En diez días de ataques israelíes ya se habían contabilizado 680 muertos y 3000 heridos. En 2014 se produjo una situación similar a la del 2008, hasta que en agosto de 2014 se firmó un armisticio.

     Un muro de hormigón armado, de nueve metros de alto, separa la franja de Gaza de Israel. El 23 de enero de 2008, militantes palestinos destruyeron varias partes del muro que divide la Franja de Gaza de Egipto, en la ciudad de Rafah. Miles de habitantes de Gaza atravesaron la frontera en busca de suministros. Se dice que en la línea divisoria han existido hasta 300 túneles de entre 15 y 30 metros de profundidad, algunos hasta con un kilómetro de distancia entre sí. Por ello la barrera se extenderá próximamente bajo tierra, hasta 35 metros de profundidad, al objeto de evitar los túneles de contrabando que se excavan regularmente. Gaza, ha sido descrita en ocasiones como una gran prisión al aire libre.

 

 

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Cisjordania. El futuro Estado palestino, ocupado por Israel

Tras la Guerra árabe- israelí de 1948, los ejércitos israelíes ocuparon gran parte de los territorios asignados por las Naciones Unidas a los árabes para constituir un Estado Palestino. En el armisticio de 1949, se acordó una “frontera” – la conocida como “Línea verde” -, por las que se adjudicaban a los “palestinos”, una parte de Samaria y Judea, con el neologismo de Cisjordania, Jerusalén Este, y la Franja de Gaza.

 Tanto Cisjordania como Jerusalén Este pasaron a ser administrados por Jordania, mientras Gaza lo era por Egipto. Años más tarde, en 1967, en la “Guerra de los Seis Días”, Cisjordania fue ocupada por los israelíes y sometida a un régimen de administración militar, hasta que en 1982 el gobierno de Israel estableció para los territorios palestinos un organismo específico, la Administración Civil (CA), dependiente del Ministerio de Defensa. La Corte Internacional de Justicia, la Asamblea General de las Naciones Unidas y el Consejo de Seguridad de la ONU catalogan a Israel como «Potencia Ocupante», y a Cisjordania como uno de los denominados “Territorios ocupados”.

La “Línea verde” debiera constituir la frontera entre israelíes y palestinos, pero a partir de 1967, Israel ha ido  “invadiendo” Cisjordania con los llamados “asentamientos”, colonias judías construidas en el interior del territorio cisjordano. A finales de 2012 se estimaba que vivían en Cisjordania 325.456 colonos judíos en 215 asentamientos.

Actualmente Cisjordania se halla dividido en tres áreas, A,B y C. El área A, se halla bajo control de la Autoridad Nacional Palestina; en el área B, los palestinos tienen el control de los asuntos civiles e Israel el control militar, mientras que el área C está bajo control total israelí, y en ella los palestinos sólo pueden construir en el 1% del territorio con prohibición expresa de hacerlo en el 70% de las tierras. Viven bajo la ley marcial y la autoridad de la Administración Civil israelí

En 2002 el Gobierno israelí decidió la construcción en Cisjordania de un muro de separación. Aún no está finalizada y se extiende aproximadamente en un 20% a lo largo de la Línea Verde mientras el 80% restante penetra en territorio cisjordano adentrándose en el mismo hasta 22 kilómetros en algunos lugares con el fin de incluir los asentamientos israelíes construidos dentro del límite de la línea verde. Cuando esté terminado, el 10% del territorio cisjordano aproximadamente quedará en el lado israelí de la barrera aislado del resto de Cisjordania. El proyecto final se estima tendrá una longitud total de 721 kilómetros.

El Muro de Cisjordania es un proyecto muy polémico que ha generado importantes críticas contra el Gobierno israelí por parte de distintos organismos como Naciones Unidas y organizaciones pro derechos humanos, así como una opinión consultiva emitida en 2004 por la Corte Internacional de Justicia que declaraba su ilegalidad e instaba a su total desmantelamiento. Los israelíes arguyen que es una herramienta necesaria de protección contra el terrorismo  palestino.

El muro consiste en un sistema de vallas y alambradas a lo largo de aproximadamente el 90% de su trazado, y en el 10% restante es un muro de hormigón prefabricado de hasta siete metros de altura, creado con módulos individuales, intercalados cada cierto intervalo con torretas para el control militar.  

Una vez que el proyecto en su conjunto se haya completado, la parte de hormigón será de un 6%, unos 30 km. El conjunto de la barrera consiste en los componentes siguientes: una valla con sensores electrónicos diseñados para alertar a las fuerzas militares israelíes de los intentos de infiltración; una zanja (de hasta 4 metros de profundidad); una carretera asfaltada de dos carriles para patrullas; una pista de rastreo (camino de arena allanada para detectar huellas) que discurre en paralelo a la valla; y seis rollos de alambre de espino apilados marcando el perímetro del complejo. Todo el montaje tiene un ancho de entre 50 y 70 metros como media, aunque puede llegar a medir hasta 100 metros en algunos lugares. El número de puertas abiertas a los palestinos con los permisos apropiados es de 45 (de un total de 84).

La denominación de la construcción es controvertida y está políticamente marcada. El nombre oficial que el Gobierno de Israel puso a la construcción es el de «Valla de seguridad» y por ello los israelíes suelen denominarla «Valla de separación», «Cerca de seguridad» o también «Cerca antiterrorista». En los Territorios Palestinos suele denominarse en árabe como «Muro de la segregación racial», «Nuevo Muro de la Vergüenza» o «Muro del Apartheid», en referencia al antiguo régimen racista sudafricano,. Esta denominación también es utilizada por algunos detractores de la barrera.. La denominación «Muro de Cisjordania», es utilizada por algunas organizaciones pro-derechos humanos, entre las que se encuentran UNICEF y Amnistía Internacional. En España, los medios de comunicación y la clase política acostumbran a denominarlo igualmente «Muro de Cisjordania».

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