Jul 10 2017

Israel y Palestina. Judíos y Árabes. El conflicto interminable en Tierra Santa

   La Resolución de las Naciones Unidas de 1947 de dividir Palestina en un Estado judío y otro árabe, continúa sin efecto, al haber declarado Israel unilateralmente su independencia y no haberse creado el Estado árabe previsto para el pueblo palestino.

Desde entonces, Israel ha estado en conflicto permanente con los países árabes vecinos, con una guerra tras otra, y décadas de violencia que continúan hasta el día de hoy. Desde su fundación, las fronteras de Israel, e incluso su derecho a existir como Estado, han estado sujetos a controversia.

La GUERRA ÁRABE-ISRAELÍ DE 1948, tras la declaración unilateral de independencia enfrentó a Israel con Líbano, Siria, Jordania, Irak y Egipto, y finalizó con la ocupación por Israel de gran parte de los territorios asignados a un futuro Estado Palestino y la delimitación de una zona – marcada por la llamada “Línea Verde” – que con el nombre de Cisjordania fue ocupada por Jordania, mientras la Franja de Gaza era ocupada por Egipto.

     En esta situación estalló en 1956 la GUERRA DEL SINAÍ al producirse la nacionalización por Egipto del canal de Suez y el bloqueo de los estrechos de Tirán, vía de acceso al principal puerto mercantil israelí en el golfo de Aqaba. Ante este hecho Francia, Reino Unido e Israel atacaron Egipto por sorpresa, ocupando el Canal, desmantelando por completo el ejército egipcio y aniquilando su fuerza aérea. En solo una semana, Israel conquistó toda la península del Sinaí.

     La presión diplomática conjunta de los Estados Unidos y de la Unión Soviética, obligó a Israel a retirarse de la península del Sinaí y de la Franja de Gaza, y tuvo que regresar a la situación pre-bélica que le había llevado a conquistar 60.000 kilómetros cuadrados en solo una semana. Tras el alto el fuego decretado por la ONU, Egipto aceptó el despliegue de una Fuerza de Interposición de la ONU en la frontera, para evitar los incidentes fronterizos. La Guerra del Sinaí dejó a la región en una situación inestable, con una paz sólo aparente (los Estados árabes siguieron sin reconocer a Israel). Al poco tiempo Siria, a principios de los años 1960, alineada con el bloque soviético, comenzó a patrocinar asaltos terroristas en Israel , como parte de su «guerra de liberación

     En 1967 estallaría la llamada “GUERRA DE LOS SEIS DÍAS”, que supuso un éxito rotundo para Israel. Ante la retirada de los cascos azules de la frontera del Sinaí, el bloqueo de los estrechos de Tirán y los movimientos de tropas de Egipto, Siria y Jordania al otro lado de la frontera, Israel temió una inminente agresión y decidió pasar a la ofensiva, conquistando la península del Sinaí hasta el Canal de Suez, iniciando un plan de colonización de la península, al tiempo que CONQUISTÓ CISJORDANIA Y JERUSALÉN ESTE, hasta entonces bajo administración de Jordania, y ocupó unos 1.200 kilómetros cuadrados de los ALTOS DEL GOLAN, territorio que se anexionó en un acto que la comunidad internacional no reconoce. Técnicamente, Israel y Siria están todavía en guerra.             

           En 1973 Egipto recuperó la ribera este del Canal, durante la llamada “GUERRA DEL YOM KIPUR”, pero las tropas israelíes contraatacaron, cruzaron el Canal, y llegaron hasta 100 kilómetros de El Cairo. Tras esta acción relámpago, Egipto y Jordania firmaron la paz con Israel, que devolvió la Península de Sinai (salvo la Franja de Gaza). Durante la guerra, las tropas sirias aprovecharon para atacar las posiciones israelíes en los Altos del Golán, pero fueron rechazadas por los israelíes, que en su avance llegaron hasta cerca de Damasco, tras lo cual firmaron un alto el fuego y se estableció una zona desmilitarizada.

     A todo lo anterior hay que añadir que Israel mantuvo bajo ocupación militar una franja de terreno hasta el río Litvani, en el sur de EL LÍBANO, durante cerca de veinte años, denominada por Israel «zona de seguridad», debido a los continuos ataques que se producían desde allí contra las ciudades del norte de Israel por grupos armados palestinos. Tras obligar a Israel a retirarse del territorio libanés, la ONU estableció en la zona una Fuerza de Interposición (UNIFIL), en la cual viene participando España desde 2004. En fechas recientes ha surgido un nuevo conflicto, ante el hecho de que Israel pretende anexionarse una zona de 860 kilómetros cuadrados en el Mediterráneo que comparten El Líbano y los territorios ocupados palestinos, rica en reservas de gas natural, que los libaneses consideran una auténtica “declaración de guerra”

Así pues, Israel cuenta actualmente, además de con el espacio que le “adjudicó” la ONU en 1947, los territorios que se anexionó tras la guerra de 1948 – que deberían formar parte de la Palestina árabe -, a los que se suma, de facto, la ocupación de Cisjordania, Gaza, Jerusalén, y los Altos del Golán en Siria.

    

Jul 07 2017

68. Las Sinagogas en tiempos de Jesús (II)

El origen de las sinagogas se remonta a la época del exilio en Babilonia, y surgió como una forma de reunión para instruir y comunicar la Torá, y no perder de vista las costumbres judías en medio de tanta influencia extranjera. Es decir, no tenían originalmente la finalidad de servir al culto religioso, sino que consistían en una sencilla reunión social con fines didácticos. De ahí que su nombre en hebreo signifique “Casa de la Asamblea”. El único lugar de culto al que verdaderamente reverenciaban los judíos de tiempos de Jesús era el Templo de Jerusalén. Sin embargo, en tiempos de Jesús era creencia generalizada que la institución de la sinagoga procedía de Moisés.

Los Ancianos, que tenían a su cargo los asuntos de la congregación, contaban con un grupo de funcionarios para atender asuntos concretos, entre los que siempre tenía que haber: el archisinagogo (o presidente de la sinagoga), el limosnero y el ministro.

La responsabilidad del archisinagogo era atender al culto público. Era por ejemplo, el encargado de invitar al orador idóneo para realizar la lectura, la plegaria, o la predicación. Se solía escoger para el cargo a alguno de los ancianos. Le correspondía, en general, vigilar para que nada impropio ocurriera en la sinagoga y es probable que tuviera también a su cargo el cuidado de los edificios de la sinagoga.

El limosnero era el encargado de hacer la colecta para los pobres. Había dos tipos de colectas: el cestillo de las limosnas semanales del que se tomaba lo necesario para socorrer a los pobres de la localidad una vez a la semana. Y la “bandeja” de la que cualquier necesitado podía recibir una porción diaria. Sólo los que no tuvieran suficiente alimento para dos comidas al día podían solicitar esta caridad.

El cometido del ministro consistía en preparar los textos sagrados para el servicio y reponerlos en su lugar una vez finalizado éste; se encargaba también de anunciar el comienzo y el final del sábado a toque de trompeta. Sus tareas eran muy variadas. Tanto podía encargarse de ejecutar el castigo a los condenados a azotes, como dedicarse a enseñar a leer a los niños. No había funcionarios oficiales para el cargo de lector de las escrituras, de recitador de la plegaria, o del predicador.

I

Imagen : Interior de la sinagoga Hurva. Jerusalén


Próxima entrega: LOS ALIMENTOS EN LA ÉPOCA DEL NACIMIENTO DE JESÚS (I). EL PAN Y EL VINO 

Jul 03 2017

El moderno Estado de Israel. 1948. Declaración unilateral de independencia

      El moderno Estado de Israel identifica sus raíces con la antigua Tierra de Israel, concepto soñado por el judaísmo desde hace más de 3000 años. La gran mayoría de los judíos de la diáspora preservaron a lo largo de los siglos sus creencias religiosas, sus tradiciones y sus costumbres, sin llegar nunca a integrarse plenamente en sus países de acogida, conservando su condición de judíos, manteniéndose unidos entre ellos y creando con frecuencia “lobbies” muy influyentes en el aspecto político y económico.

     A pesar de que en un principio la Agencia Judía mantuvo buenas relaciones con las autoridades británicas, el cambio de actitud de éstas a partir de los años cuarenta hizo que David Ben-Gurión y sus colegas decidieran iniciar una revuelta armada. Ben Gurion, judío polaco, se apellidaba realmente Grün, pero cambió su apellido inspirado en Yosef Ben-Gurión, uno de los líderes de la última rebelión de los judíos contra los romanos.

     En 1920 se había creado en Palestina una organización judía paramilitar, dos meses después del Pogromo de Jerusalén en 1920, donde la población judía fue asaltada por los árabes. El 1 de octubre de 1944 se ordenó a la organización Haganah que diera comienzo formal a una revuelta armada. Sin embargo, antes era preciso alcanzar un acuerdo con los otros dos grupos terroristas judíos: el Irgún y el Lehi. El poder de la nueva alianza se demostró en una operación coordinada en la noche del 31 de octubre de 1945, cuando Haganah golpeó a los barcos de patrulla de la policía británica que impedían la llegada de refugiados judíos por el mar, hundiendo dos de ellos en Haifa y otro en Jaffa. Simultáneamente, Haganah interrumpió el funcionamiento de la red ferroviaria con alrededor de quinientas explosiones. El 25 de febrero de 1946 tres campos de aviación británicos fueron atacados, destruyendo veinte aviones.

     Pero el acontecimiento culminante fue el atentado al Hotel Rey David, sede de la Comandancia Militar del Mandato Británico de Palestina el 22 de julio de 1946 en Jerusalén, causando 92 muertos, con el objetivo de expulsar a los británicos de Palestina y lograr así la independencia judía en dicho territorio mediante la “lucha armada”. Cabe afirmar que los judíos fueron los primeros en utilizar el terrorismo con una finalidad política.

     La Sociedad de Naciones había aprobado el Mandato británico de Palestina con la intención de crear un “hogar nacional para el pueblo judío”. El 29 de noviembre de 1947 aprobó la Resolución 181, la cual recomendaba un plan para resolver el conflicto entre judíos y árabes en la región de Palestina, que se encontraba en esos momentos bajo administración británica. El plan de la ONU proponía dividir la parte occidental del Mandato en dos Estados, uno judío y otro árabe, con un área, que incluía Jerusalén y Belén, bajo control internacional.

    La mayoría de los habitantes judíos aceptaron el plan, pero criticaron la falta de continuidad territorial del mismo, dividido en tres zonas separadas por vértices que lo hacían muy poco viable (y difícil de defender), al igual que el territorio asignado a los árabes. Los líderes árabes se opusieron al plan argumentando que violaba los derechos de la población árabe, la cual en ese momento representaba el 67 % de la población total, criticando además que la mayor parte del territorio (el 54 %, incluyendo el desierto del Néguev, que suponía el 45 % de la superficie de todo el país) se adjudicaba al Estado judío, que sólo contaba con el 33 % de la población. El Reino Unido se negó a aplicar el plan de partición, argumentado que era inaceptable para las dos partes implicadas, y decidió abandonar Palestina el 15 de mayo de 1948, fecha en que expiraba su mandato, dejando la solución del conflicto en manos de la ONU.

   El 14 de mayo de 1948, horas antes de que expirase el Mandato británico sobre Palestina, David Ben-Gurión leyó en Tel Aviv la declaración de independencia unilateral del Estado de Israel. La reacción de los árabes fue inmediata. Los cinco países árabes vecinos declararon la guerra al naciente Estado de Israel y trataron de invadirlo. Contra todo pronóstico, en la guerra intermitente que tuvo lugar durante los 15 meses siguientes, Israel conquistó un 26 % de terreno adicional al asignado, mientras Jordania ocupó las áreas de Judea y Samaria, actualmente conocidas como Cisjordania, y Egipto el territorio correspondiente a la Franja de Gaza.

     Al finalizar la guerra, en el armisticio árabe-israelí de 1949 se estableció la llamada “Línea Verde” o línea de demarcación, una frontera de facto, que incluía los territorios que había decidido adjudicarse el Estado de Israel, que incluían Galilea, parte de Samaria y Judea, y la parte Oeste de Jerusalén. Su nombre deriva del color del lápiz – verde – usado para dibujar la línea en el mapa durante las negociaciones. La zona delimitada por la Línea verde fue ocupada por Jordania hasta 1967, en que pasó a poder de Israel, con ocasión de la “Guerra de los Seis Días”. En el armisticio se acordó que la Franja de Gaza fuese administrada por Egipto.

      La situación actual sigue siendo provisional, dado que sigue sin crearse el previsto Estado Palestino y el reparto de Palestina nada tiene que ver con la Resolución inicial de las Naciones Unidas.

En el mapa de la izquierda, el reparto de Palestina por las Naciones Unidas: en naranja el territorio asignado a Israel y el amarillo a los palestinos. En el mapa de la derecha, en azul, el territorio asignado a Israel por la ONU, en rosa el ocupado por Israel tras la guerra árabe-israelí de 1948, y en verde los territorios de Cisjordania y Gaza, que deberán formar en su día la futura Palestina árabe

 

 

 

 

                      

Jun 30 2017

Las sinagogas en tiempos de Jesús

Las sinagogas eran el centro de oración e instrucción religiosa judía para aquellos que por su lejanía de Jerusalén no podían acudir al Templo. Su origen se halla en el cautiverio del pueblo judío en Babilonia, al no poder acudir al mismo. En los días de Jesús de Nazaret las sinagogas se encontraban muy extendidas tanto en Palestina como fuera, en la diáspora. Todos los poblados palestinos tenían la suya. Una de las primeras cosas que hacían los judíos de la diáspora era levantar una sinagoga en la tierra donde se encontraban.

Capilla con el Arca de la Alianza

Las sinagogas, decoradas con pinturas o mosaicos, eran un edificios en forma de sala rectangular y orientada al Templo de Jerusalén. En algunas, en el atrio de entrada había una pila para abluciones, y a sus lados, pequeños edificios destinados a escuelas y albergues de peregrinos.

El mobiliario de las sinagogas antiguas era muy simple. En el interior había una pequeña capilla donde se encontraba un arca  donde se custodiaban los rollos de la Torá (simbolizando el Arca de la Alianza) y otros libros sagrados, envueltos en lienzos de lino y cerrados en un estuche. el cual simboliza el arca de la Alianza. El asiento destinado al presidente de la sinagoga, era conocido por “sede o cátedra de Moisés”. Había unos bancos y un estrado desde donde hablaban los lectores y predicadores, en el que se hallaba colocado un atril, para poder hacer descansar los pesados rollos. Había lámparas para algunas celebraciones que hacían uso del simbolismo de las luminarias,. También había cuernos, que se hacían sonar el día de Año Nuevo, y trompetas, que se usaban los días de ayuno y al comienzo y final de cada sábado como señal de aviso.

Las reuniones de la sinagoga se celebraban obligatoriamente todos los sábados y días festivos judíos por la mañana y por la tarde. El resto de los días era voluntaria su asistencia. En ellas se leían las Escrituras sagradas, se recordaban las tradiciones, se recitaban plegarías, se fortalecía la unión nacional del pueblo judío propiciando el nacionalismo religioso y se terminaba con la bendición sacerdotal contenida en el libro de los Números.

Las Escrituras sagradas, aunque estaban escritas en hebreo, en tiempos de Jesús de Nazaret existían muchas traducciones en arameo llamadas “Targunín”, que fueron las que posiblemente él utilizó y conoció en Galilea por ser el lenguaje habitual y popular de las gentes galileas.


Próxima entrega. Las sinagogas (II) 

Jun 26 2017

El moderno Estado de Israel.El movimiento sionista

La gran mayoría de los judíos de la diáspora mantuvieron a lo largo de los siglos su religión, sus costumbres y sus tradiciones, guardando estrechos lazos entre ellos y sin integrarse nunca por completo en sus países de acogida. Siempre se consideraron un pueblo elegido, un grupo aparte, añorando su historia pasada y la tierra de Israel. “El año que viene en Jerusalén” era una frase que repetían año tras año.

En esta situación, surgió en el siglo XIX el “Movimiento Sionista”, un movimiento político internacional que propugnó desde sus inicios el restablecimiento de una patria segura para el pueblo judío en la Tierra de Israel. Dicho movimiento fue el promotor y responsable en gran medida de la fundación del moderno Estado de Israel.

Sion fue inicialmente el nombre de una fortaleza conquistada por el rey David, situada en la actual Jerusalén, mencionada en la Biblia como el centro espiritual y la “madre de todos los pueblos”. Tras la muerte de David, el término Sion comenzó a usarse para definir la colina en que se situaba el Templo de Salomón. Más tarde se empleó para hacer referencia tanto al Templo como a sus propios cimientos, y fue utilizado como referencia no solo a la ciudad, sino también a la noción de Jerusalén como centro espiritual del pueblo judío; y, por extensión, a la Tierra Prometida.

El nacimiento del sionismo está ligado a la eclosión de los nacionalismos en el siglo XIX europeo, que tuvieron como bandera común la idea de «un pueblo, un Estado», que está en el origen del concepto de Estado-nación. Al calor de esa idea se formaron distintos Estados europeos, surgidos del desmembramiento de los imperios o bien a través de la unificación de Estados con similar cultura y lengua (como Italia y Alemania).

El sionismo sostenía que los judíos eran primordialmente un grupo nacional (como los polacos o los alemanes) y no un grupo religioso (como los musulmanes o los católicos) y que, como tal, tenía derecho a crear su propio Estado en su territorio histórico. El principal cambio fue no limitar el movimiento al concepto religioso, amplíándolo a los aspectos político y laico. El sionismo no es sino una rama más del fenómeno más amplio del nacionalismo moderno. Descrito como un “nacionalismo en la diáspora”, se autodefinió como un movimiento de liberación nacional, cuyo objetivo era la libre autodeterminación del pueblo judío.

Su creador fue el periodista austro-húngaro de origen judío Theodor Herzl a fines del siglo XIX autor del libro “ El Estado judío: ensayo de una solución moderna de la cuestión judía”, que se publicó en febrero de 1896, donde propugnó que la solución al «problema judío» era la creación de un Estado judío independiente y soberano para todos los judíos del mundo, que era un asunto de política internacional y que debía ser asumido como tal.

Herzl es el principal símbolo del sionismo y se le considera el padre del Estado de Israel. Su imagen está presente en todas las dependencias oficiales israelíes y su memoria se mantiene en ciudades, escuelas y calles (prácticamente cada ciudad israelí tiene una calle Herzl).

El sionismo tuvo desde el primer momento como objetivo fomentar la migración judía a la Tierra Prometida, promoviendo las “aliyá” u oleadas de emigrantes, si bien entretanto se barajaron algunas alternativas provisionales para los judíos que estaban siendo especialmente perseguidos en aquel momento, como por ejemplo en Rusia, y se llegaron a buscar algunos refugios temporales en países como Argentina — donde se crearon numerosas colonias de inmigrantes judíos europeos—, o con el “Plan Uganda”, ofrecido por el gobierno de Londres, que fue apoyado por Herzl, pero siempre con la idea de que el Estado judío definitivo se crease en la antigua Israel.

Tras la Primera Guerra Mundial se produjo un hecho que a la postre resultaría decisivo: la llamada “Declaración Balfour”, de 2 de noviembre de 1917, una manifestación formal del gobierno británico, en una carta firmada por el ministro de Relaciones Exteriores británico (Foreign Office) Arthur James Balfour, dirigida al barón Lionel Walter Rothschild, un líder de la comunidad judía en Gran Bretaña, para su transmisión a la Federación Sionista de Gran Bretaña e Irlanda.

La Declaración se inscribió en una serie de planes del Reino Unido a lo largo de los años de la Primera Guerra Mundial en relación con el futuro de Oriente Medio. Estos planes fueron evolucionando con los intereses bélicos a lo largo de la contienda. Así, en 1916 se alcanzaron unos acuerdos que preveían la división de dicha región entre Francia y Reino Unido, con una soberanía internacional sobre Palestina.

La Declaración Balfour, con la que el gobierno británico decidía apoyar la creación de un hogar judío en Palestina, es considerada como la primera declaración de una potencia mundial en favor del derecho del pueblo judío a establecerse en la Tierra de Israel., y cobró especial valor por cuanto la Sociedad de Naciones concedió a Gran Bretaña un Mandato sobre Palestina.

       

THEODOR HERZL

 

 

 

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