Nov 06 2017

Persecución de los cristianos por los islamistas (1ª parte)

 

Como señalábamos en el artículo anterior, dadas las coincidencias religiosas entre musulmanes y católicos, como son la veneración a la Virgen María o el respeto a la figura de Jesús, sorprende la cruel persecución de que son objeto hoy en día los cristianos en muchos países musulmanes.

Siendo objetivos hemos de recordar que durante muchos siglos, también los países europeos buscaron la expansión del cristianismo utilizando la fuerza, como sucedió con las Cruzadas, o en el caso de España durante “la Reconquista”, a finales del siglo XV, con la conversión forzada o la expulsión de árabes y judíos, al fundamentar la unidad de la nación, su estabilidad y fortaleza en “un Estado, una religión”.

Por otra parte, en los siglos XVI y XVII tuvieron lugar numerosas “Guerras de religión” en el seno del cristianismo, que enfrentaron a católicos y protestantes. España participó activamente en defensa de la religión católica, con incesantes luchas internas a su vez, dentro del protestantismo, entre luteranos y calvinistas. En todos los casos los Estados pretendían una religión única en sus súbditos, y la exclusión de las demás, con casos paradójicos como el de Inglaterra, en donde, todavía hoy en día, la reina sigue siendo la cabeza de la Iglesia anglicana. Recordemos, por ejemplo, la emigración de puritanos ingleses a Norteamérica, conocidos como los “pilgrims” (los peregrinos), a comienzos del siglo XVII, a bordo del “Mayflower”, a causa de la persecución religiosa por la Iglesia anglicana, que jugarían un papel fundamental en la formación de los actuales Estados Unidos.

Junto a ello hemos de recordar las Inquisiciones católica y protestante o los Autos de Fe, de triste recuerdo, que llegaron a enviar a los “herejes” al cadalso o a la hoguera, precedidos de un “juicio”. Tristemente, hoy en día la palabra inquisición, a través de la Leyenda Negra, ha quedado identificada con la religión católica y con España, pero no cabe olvidar figuras como la del aragonés Miguel Servet, quemado vivo por los calvinistas, o la de Santo Tomás Moro, decapitado por los anglicanos. Todo lo anterior ha sido afortunadamente superado en los tiempos actuales en el mundo occidental, aunque estén aún demasiado recientes los recuerdos de las persecuciones comunistas por motivos religiosos, como sucedió en nuestra propia patria hace menos de un siglo.

       Pero el mundo occidental ha sufrido una radical transformación. La experiencia del comunismo, el totalitarismo nazi y el antisemitismo, a laque se sumó la Declaración de Derechos Humanos de 1948, llevaron a promover la tolerancia y la libertad religiosa como valores universales indiscutibles hoy en día. Este profundo cambio no ha alcanzado a los países musulmanes.

Cabe afirmar que son muchos los países islámicos que han vuelto a la mentalidad y a la crueldad que regía en el mundo siglos atrás, buscando en la imposición del islamismo, una cierta “venganza” de lo que tuvieron que “sufrir” en el pasado, junto con la añoranza del poder que llegaron a alcanzar un día, empleando para ello tanto medios primitivos como los sistemas más modernos.

Hay quien menciona, como causa añadida, la colonización de territorios islámicos por parte de países cristianos durante muchos siglos, presentado la religión cristiana como una fuerza opresora a la que estuvieron sometidos, sin permitirles la   difusión del Islam. Ello ha producido un cierto “complejo” del mundo occidental, consecuencia del relativismo moral imperante, y en consecuencia, hoy proliferan las mezquitas y la práctica libre del islamismo en nuestros países, sin exigir que, en justa correspondencia, se permita edificar iglesias o practicar la religión cristiana en muchos países islámicos, en los que el cristianismo está prohibido o perseguido. Sólo en Madrid hay 34 mezquitas.

 

 

                                                               Mezquita Central de Madrid

 

 

Nov 03 2017

85. El calendario romano en tiempos de Jesús (II). Las semanas y los días del mes

 

La semana (del latín septimana=siete días) tardó en imponerse en Roma. Al principio, Roma no se regía por semanas, sino a partir del nundinae, que era un día de mercado, siendo la referencia utilizada el período de nueve días comprendido entre dos días de mercado (entre dos nundinae), Posteriormente los meses se dividieron en décadas (“semanas” de 10 días). Pero la semana de siete días se fue aceptando poco a poco y consiguió imponerse en la época imperial. Probablemente por influencia de Egipto, cuyo calendario dedicaba un día a cada uno de los siete grandes astros conocidos en su tiempo, distribuyéndolos desde el más lejano al más cercano a la tierra: Saturno, Júpiter y Marte, y el Sol, Venus, Mercurio y la Luna. A ellos deben su nombre en español y otros idiomas el lunes (día de la luna), martes (de Marte), miércoles (de Mercurio), jueves (de Júpiter) y viernes (de Venus).

El emperador Constantino implantó en 321 la semana de siete días, que empezaba en el día del Sol, día destinado al descanso. Esta denominación sufrió algunas alteraciones en dos casos: el día del Sol, en el que se produjo la resurrección de Cristo, fue llamado Dominicus dies, ‘día del Señor’y el dedicado a Saturno cambió su nombre por el de Sábado, palabra derivada de Sabbath ‘descanso’. Sin embargo, en otras lenguas, como el inglés o el alemán, no prosperó esta reforma y siguen utilizando para el domingo la antigua denominación: Sunday y Sontag (Día del Sol), y para el sábado Saturday (día de Saturno)

Para indicar los días del mes, los romanos tenían un sistema muy complicado. En cada mes había tres días clave:

a)Las calendas, Las calendas eran el primer día de cada mes, coincidía, en principio, con la Luna nueva. De esta palabra deriva calendario.

b)Las nonas, Las nonas eran el día cinco de cada mes, excepto en marzo, mayo, julio y octubre, en los cuales las nonas eran el día siete. Se denominaba nonae porque era el noveno día contando el de los idus

c) Los idus, Los idus eran el día trece de cada mes, excepto en marzo, mayo, julio y octubre, que eran el día quince. Por tanto, era una fecha móvil y se correspondía con la Luna llena.

                                                  

Oct 30 2017

El complejo mundo del Islam (2ª parte)

Sunitas y chiitas se han enfrentado en numerosas ocasiones a lo largo de la historia, y continúan enfrentados. Predominan los sunitas, que son cerca del 87%, mientras los chitas alcanzan un 13%,. En una zona geográfica donde las fronteras son consecuencia de decisiones arbitrarias de las potencias coloniales europeas, la vinculación religiosa es un componente de identidad más fuerte que la nacionalidad. Esto es visible en un Irak que los iraníes quieren convertir en satélite y donde los sunitas, tradicionales dirigentes del país, hoy en el ostracismo, se resisten con furia, engrosando grupos extremistas.

La relación entre suníes y chiíes ha tenido sus altibajos en la historia, pero en la época contemporánea es especialmente complicada. El brutal activismo terrorista y su exportación a distintas regiones proviene tanto de unos como de otros. Así, el Irán de los ayatolas lo lleva a cabo tanto mediante fuerzas propias, como con las que patrocina en otros ámbitos chiitas, como es el caso de la agrupación libanesa Hezbolá. La llegada al poder en Irán del ayatolá Jomeini, en 1979, inició la expansión de la revolución teocrática de Irán a países cuyas minorías chiitas habían permanecido hasta entonces pasivas. La vocación de predominio regional de los iraníes convulsionó la zona y encontró la oposición enconada de los países de mayoría sunita, cuya máxima potencia era Arabia Saudí.

En el caso sunita, destacan los talibanes afganos, Al-Qaeda, cuyos crímenes son bien conocidos, al igual que los de Boko Haram de Nigeria, Al-Shabab de Somalia, y el DAESH (“Estado Islámico” o ISIS), protagonista de una brutal campaña militar caracterizada por su salvajismo y su locura, dirigida por igual contra musulmanes chiitas o contra “infieles” pertenecientes a otras religiones. Hay que señalar que el término DAESH en lugar de ISIS o “Estado Islámico” irrita sobremanera a los yihadistas, por tener una connotación negativa. En cuanto a los “talibanes” (palabra que significa “estudiantes”) se trata de una facción político-militar fundamentalista sunní de Afganistán, que lleva a cabo una guerra (o yihad) dentro de su propio país.

Las principales diferencias doctrinales entre sunitas y chiitas son:

Culto del imán. La doctrina del imanato es una característica clave del chiismo y el principal desacuerdo con el sunismo. Los chiitas creen que los imanes son infalibles, mientras para los sunitas son una figura religiosa ordinaria. Por otra parte los chiitas esperan la llegada del “duodécimo imán”, —el Mesías—, que instalará el Reino de Dios en esta tierra pecaminosa.

Relación con la sunna. Además del Corán, los sunitas reconocen como norma la sunna (tradiciones de Mahoma), y los chiitas el akhbar (noticias sobre el profeta), además de la sunna.

Matrimonio temporal (mut’a). El matrimonio “mut’a” se contrae durante un período determinado o indefinido. Está permitido entre los chiítas y  prohibido entre los sunitas. El matrimonio mut’a se termina cuando acaba el período previamente definido, y las partes se separan sin divorciarse. En este tipo de matrimonio el hombre paga un dinero, a cambio del placer obtenido de la mujer.

Lugares de peregrinación. La mezquita Masjid al Haram en La Meca, la mezquita del Profeta en Medina —ambas en Arabia Saudita— y la mezquita de Al Aqsa, en la explanada de las mezquitas de Jerusalén, son los tres destinos sagrados de peregrinaje para los sunitas. Los chiitas peregrinan además al mausoleo del imán Hussein ben Ali en Karbala (Irak), nieto de Mahoma, que murió allí luchando contra los omeyas.

 

 

 

Oct 27 2017

84. El calendario romano en tiempos de Jesus (I). Los años y los meses

 

       Según la tradición, el origen del primer “calendario romano” se debía al primero de los reyes, Rómulo. Fue utilizado en la Antigua Roma, añadiéndole dos meses en tiempos de Numa Pompilio y siendo modificado el 46 a. C. por Julio César, que decretó una drástica reforma, creando el “calendario juliano”, vigente en varios países hasta principios del siglo XX.

      Las fechas, en el calendario romano, podían fijarse de tres maneras: a) con base en el año de la fundación de Roma (año ab urbe condita, a.u.c), b) a partir del año en que cayó la Monarquía romana y fue sustituida por la República, o c) tomando como referencia el año en que comenzaba su mandato el cónsul o emperador gobernante en cada momento.

      El calendario romano constaba inicialmente de diez meses lunares, y comenzaba en marzo para terminar en diciembre. Los cuatro primeros meses estaban dedicados a los dioses Martius (del dios Marte), Aprilis (quizás de Venus, Apru en etrusco) Maius (de la diosa Maya),y Iunius (del dios Juno) mientras que los seis restantes se designaban por su número ordinal Quintilis, Sextilis, Septembris, Octobris, Novembris y Decembris. El año duraba alrededor de 304 días o bien 10 meses lunares. El período de diciembre a marzo se dedicaba en parte a ritos de purificación colectiva. Era una especie de “tiempo muerto”. En los siglos VII-VI a.C. el calendario pasó de los meses lunares a solares, añadiendo en tiempos del rey Numa Pompilio dos meses tras Decembris: Ianuarius (dedicado al dios Jano) y Februarius (dedicado al dios Februus (Plutón)), pero continuó comenzando en marzo.

      En el año 46 a.C. Julio César implantó el “calendario juliano”, de meses solares, mucho más preciso que el hasta entonces en vigor. Un siglo antes Januarius había pasado a ser el primer mes del año, en vez de marzo. Quintilis pasaría a llamarse Julius, como homenaje a Julio César, y algún tiempo después Sextilis cambió su nombre por el de Augustus, en honor del emperador Augusto. En el siglo XVI el papa Gregorio XIII, con base en el calendario juliano, implantó el actual “calendario gregoriano”, que corrigió el exceso de 10 días que se había ido produciendo, debido a que el año solar juliano constaba de 11 minutos más al año. Hoy en día es universalmente aceptado, incluso por quienes tienen un calendario propio, como los hebreos, los musulmanes, los chinos o los budistas.

 

Oct 23 2017

El complejo mundo del Islam

Teniendo en cuenta coincidencias religiosas entre musulmanes y cristianos tan importantes como son la veneración a la Virgen María o el respeto a la figura de Jesús, sorprende la cruel persecución de que son objeto hoy en día los cristianos por muchos países islámicos.

El mundo del Islam es muy complejo. De ahí que sea conveniente aclarar previamente algunos términos. La primera acepción de islam es la religión monoteísta que tiene su origen en las enseñanzas del profeta Mahoma, recogidas en el Corán, y que se caracteriza por respetar cinco pilares fundamentales: la profesión de fe, la oración ritual cinco veces al día y el viernes en la mezquita, el ayuno durante el mes del ramadán, la peregrinación a La Meca por lo menos una vez en la vida, y la limosna. El segundo significado de Islam es el del conjunto de los pueblos y naciones que tienen el islamismo como religión oficial o mayoritaria.

Por otra parte denominamos mahometano a cualquier aspecto relacionado con el profeta Mahoma, mientras que sus seguidores reciben el nombre de “musulmanes” (literalmente “los que se someten”) es decir, los que siguen la voluntad de Dios. Por otra parte el término “islámico” corresponde, de forma genérica, a todo lo que se refiere al Islam, y se aplica, por extensión, a los países que tienen el Islam como religión oficial (países islámicos), denominación que hay que diferenciar de “islamismo”, concepto que es “un movimiento político-religioso que aspira a hacer del islam una ideología política”. En principio, no tendría porqué ser agresivo, pero su evolución hacia el yihaidismo (de yihad, guerra santa) constituye hoy en día una grave amenaza para la humanidad.

El Corán y la Sunna son las dos fuentes primarias de revelación de Alá y definen las bases de la religión musulmana: su teología y legislación. La Sunna​ es toda la colección de enseñanzas, dichos y aprobaciones (o desaprobaciones) del profeta islámico Mahoma en vida, y algunos de sus compañeros, según la tradición.

Al igual que los cristianos nos hallamos divididos entre católicos y protestantes, el islam se encuentra dividido básicamente ente “sunitas” (o suníes) y “chiitas” (o chiíes), un cisma que sigue siendo fuente de conflictos. Hay algunas facciones más, minoritarias, que no mencionamos para no complicar aún más el tema.

Al morir Mahoma se planteó la cuestión sucesoria. Los sunitas (o suníes) fueron partidarios de que la autoridad religiosa la heredasen los compañeros de Mahoma, designando nuevo califa a Abu Bakr, a quien sucedió Uzmán. El nombre de sunita deriva de la palabra “Sunna”. Otro sector, en cambio, se alineó con Alí, porque pensaban que el califa que sucediera a Mahoma debía proceder de los descendientes del profeta, y por ello nombraron a Alí, primo de Mahoma y casado con su hija Fátima. El nombre árabe de “chiá” significa “seguidor o partidario de Chiat Ali, el partido de Ali”, y ha sido castellanizado como “chiita” (o chií).

Los chiitas a diferencia de los sunitas, creen que Alí fue designado por Mahoma y que los imanes o califas lo son por por designio divino, mientras que no conceden validez al ejemplo, criterio y hadices de los tres primeros “Califas ortodoxos” de los suníes: Abu BakrUmar y Uzmán, y además de la Sunna de Mahoma, se guían por el Ahkbar o conjunto de “hadices” de los 12 Imanes sucesores de Alí. El término “hadiz” designa toda narración o relato referido al profeta Mahoma, directa e indirectamente, sobre lo que éste dijo (ordenó, prohibió, recomendó), enseñó o simplemente se vio que solía hacer, aunque no lo recomendara específicamente a sus seguidores.

Sunitas y chiitas se han enfrentado en numerosas ocasiones a lo largo de la historia, y continúan enfrentados. Predominan los sunitas, que son cerca del 87%, mientras los chitas alcanzan un 13%,. En una zona geográfica donde las fronteras son consecuencia de decisiones arbitrarias de las potencias coloniales europeas, la vinculación religiosa es un componente de identidad más fuerte que la nacionalidad. Esto es visible en un Irak que los iraníes quieren convertir en satélite y donde los sunitas, tradicionales dirigentes del país, hoy en el ostracismo, se resisten con furia, engrosando grupos extremistas.

La relación entre suníes y chiíes ha tenido sus altibajos en la historia, pero en la época contemporánea es especialmente complicada. El brutal activismo terrorista y su exportación a distintas regiones proviene tanto de unos como de otros. Así, el Irán de los ayatolas lo lleva a cabo tanto mediante fuerzas propias, como con las que patrocina en otros ámbitos chiitas, como es el caso de la agrupación libanesa Hezbolá. La llegada al poder en Irán del ayatolá Jomeini, en 1979, inició la expansión de la revolución teocrática de Irán a países cuyas minorías chiitas habían permanecido hasta entonces pasivas. La vocación de predominio regional de los iraníes convulsionó la zona y encontró la oposición enconada de los países de mayoría sunita, cuya máxima potencia era Arabia Saudí.

En el caso sunita, destacan los talibanes afganos, Al-Qaeda, cuyos crímenes son bien conocidos, al igual que los de Boko Haram de Nigeria, Al-Shabab de Somalia, y el DAESH (“Estado Islámico” o ISIS), protagonista de una brutal campaña militar caracterizada por su salvajismo y su locura, dirigida por igual contra musulmanes chiitas o contra “infieles” pertenecientes a otras religiones. Hay que señalar que el término DAESH en lugar de ISIS o “Estado Islámico” irrita sobremanera a los yihadistas, por tener una connotación negativa. En cuanto a los “talibanes” (palabra que significa “estudiantes”) se trata de una facción político-militar fundamentalista sunní de Afganistán, que lleva a cabo una guerra (o yihad) dentro de su propio país.

Las principales diferencias doctrinales entre sunitas y chiitas son:

Culto del imán. La doctrina del imanato es una característica clave del chiismo y el principal desacuerdo con el sunismo. Los chiitas creen que los imanes son infalibles, mientras para los sunitas son una figura religiosa ordinaria. Por otra parte los chiitas esperan la llegada del “duodécimo imán”, —el Mesías—, que instalará el Reino de Dios en esta tierra pecaminosa.

Relación con la sunna. Además del Corán, los sunitas reconocen como norma la sunna (tradiciones de Mahoma), y los chiitas el akhbar (noticias sobre el profeta), además de la sunna.

Matrimonio temporal (mut’a). El matrimonio “mut’a” se contrae durante un período determinado o indefinido. Está permitido entre los chiítas y  prohibido entre los sunitas. El matrimonio mut’a se termina cuando acaba el período previamente definido, y las partes se separan sin divorciarse. En este tipo de matrimonio el hombre paga un dinero, a cambio del placer obtenido de la mujer.

Lugares de peregrinación. La mezquita Masjid al Haram en La Meca, la mezquita del Profeta en Medina —ambas en Arabia Saudita— y la mezquita de Al Aqsa, en la explanada de las mezquitas de Jerusalén, son los tres destinos sagrados de peregrinaje para los sunitas. Los chiitas peregrinan además al mausoleo del imán Hussein ben Ali en Karbala (Irak), nieto de Mahoma, que murió allí luchando contra los omeyas.

                                                                     Peregrinación a La Meca

 

 

 

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