Oct 07 2016

34. La Navidad y los belenes en el protestantismo

      Durante la Reforma protestante, la celebración del nacimiento de Cristo fue prohibida por algunas Iglesias protestantes, denominándola “Trampa de los papistas” por su relación con el catolicismo. Tras la Guerra civil inglesa de 1647, que supuso el derrocamiento del rey Carlos I y su decapitación, los gobernantes puritanos prohibieron la celebración de la Navidad. Los iconoclastas destruyeron infinidad de imágenes, entre ellas todas las representaciones de la Natividad, belenes incluidos. Ante ello el pueblo se amotinó, llegando a tomar algunas ciudades importantes, como Canterbury, colocando en las puertas de los edificios carteles alusivos a la santidad de la fiesta.

      La Restauración de 1660 puso fin a la prohibición, pero muchos de los miembros del clero reformista, no conformes, siguieron rechazando las celebraciones navideñas, utilizando argumentos puritanos. En la década de 1820, las tensiones sectarias en Inglaterra se habían aliviado y algunos escritores británicos comenzaron a preocuparse por el hecho de que la Navidad estuviera en vías de desaparición, y se propusieron revivirla. Curiosamente, el libro de Charles Dickens A Christmas Carol (Cuento de Navidad), publicado en 1843, desempeñó un importante papel en la restauración de la fiesta de Navidad, al hacer hincapié en la familia, la buena voluntad, la compasión y la celebración familiar. Sin embargo los efectos de la persecución aún perduran, y hacen que el Reino Unido carezca hoy de tradición belenística.

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                                                 Primera edición de “Cántico de Navidad” de Charles Dickens

      En los Estados Unidos, en la época colonial, los puritanos de Nueva Inglaterra también rechazaron la Navidad, y su celebración fue declarada ilegal en Boston de 1659 a 1681, mientras que los cristianos de Virginia y Nueva York siguieron celebrándola libremente. La Navidad cayó en desgracia en los Estados Unidos tras su Declaración de Independencia en 1776, por considerarla una costumbre inglesa. Y hubo que esperar hasta 1870, para que la Navidad fuera declarada día festivo de los Estados Unidos, por una ley firmada por el presidente Grant.

      En la actualidad, prácticamente todas las Iglesias protestantes otorgan importancia a la solemnidad de la Natividad así como al tiempo de preparación, el Adviento, de la misma forma que en la Iglesia Católica, y la mayor parte mantiene la tradición de los belenes, con exposiciones y tiendas en las que con frecuencia comercializan los que les envían sus misioneros desde distintos países del mundo. Los mormones son especialmente activos a este respecto.

    Sin embargo algunas Iglesias bautistas independientes, así como determinadas congregaciones de denominación no tradicional, como los Testigos de Jehová, siguen sin celebrar la Navidad, por considerarla una “festividad pagana no prescrita en la Biblia”.


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Sep 30 2016

33. Las visiones de la Beata Anna Katharina Emmerick del nacimiento de Jesús (y III). Los Magos

   La Beata Anna Katharina Emmerik describe pormenorizadamente la adoración de los Reyes Magos. A continuación hemos seleccionado algunos de los párrafos más significativos:

      “Los vi ponerse en camino cuando ya el sol se hallaba muy bajo. Iban en el mismo orden, en que habían venido ; Ménsor, el más joven, iba delante; luego venía Saír, el cetrino, y por fin Teóceno, el blanco, que era también el de más edad…. A la hora del crepúsculo, vi el cortejo de los santos Reyes llegando ante Belén….”

      “Se prepararon como para una ceremonia solemne. Los vi ponerse unos grandes mantos, blancos con una cola que tocaba el suelo. Tenían un reflejo brillante, como si fueran de seda natural; eran muy hermosos y flotaban ligeramente a su alrededor. Eran éstas las vestiduras ordinarias para las ceremonias religiosas…. José abrió la puerta de la gruta. Ménsor se arrodilló. Entre tanto, María había desnudado el busto del Niño, que miraba con semblante amable desde el centro del velo en que se hallaba envuelto… Tenía sus manitas juntas sobre el pecho, y a menudo las tendía graciosamente a su alrededor….”

image085                                                     La adoración de los Reyes Magos. El Greco 1568

      “ Vi entonces a Ménsor que sacaba de una bolsa, un puñado de pequeñas barras compactas brillantes como el oro; era su regalo, que colocó humildemente sobre las rodillas de la Santísima Virgen al lado del Niño Jesús. Saír, el Rey cetrino, se adelantó con los suyos y se arrodilló con una profunda humildad, ofreciendo su presente… . Era un vaso de oro para poner el incienso, lleno de pequeños granos resinosos, de color verdoso; lo puso sobre la mesa delante del Niño Jesús. Se quedó largo rato arrodillado con un gran fervor antes de retirarse…. Luego vino Teóceno, el mayor de los tres. Tenía mucha edad; sus miembros estaban endurecidos, no siéndole posible arrodillarse; pero se puso de pie, profundamente inclinado, y colocó sobre la mesa un vaso de oro con una hermosa planta verde con pequeños ramos crespos coronados por lindas flores blancas: era la mirra…….”.

      “La madre de Dios aceptó todo con humilde acción de gracias…. El cuerpecito del Niño brillaba entre los pliegues de su manto.” “Las tiendas estaban levantadas en el valle situado detrás de la gruta del Pesebre, hasta la gruta de la tumba de Maraha……Vi a los Reyes descansando en su carpa sobre unas colchas en el suelo, y cerca de ellos percibí a un hombre joven y resplandeciente. Era un ángel que los despertaba y les decía que debían partir de inmediato, sin volver por Jerusalén, sino a través del desierto, siguiendo las orillas del Mar Muerto. ……….”

      “Los Reyes se levantaron enseguida de sus lechos, y todo su séquito se puso en pie. Uno de ellos fue al Pesebre a despertar a San José… Los Reyes instaron a la Sagrada Familia a que partiera con ellos, porque sin duda alguna un gran peligro les amenazaba……. Lloraron entonces como niños, y abrazaron a San José diciéndole palabras conmovedoras; luego montaron sus dromedarios, ligeramente cargados, y se alejaron a través del desierto. Vi al ángel cerca de ellos, en la llanura, señalarles el camino. Pronto desaparecieron….”


Proxima entrega: Los belenes en el protestantismo

Sep 23 2016

32. Las visiones de la Beata Anna Katharina Emmerik del nacimiento de Jesús (II). Los pastores

A continuación reproducimos algunos pasajes de cómo describe la Beata Anna Katharina Emmerik la adoración de los pastores:

                  “A legua y media más o menos de la gruta de Belén, en el valle de los pastores, había una colina donde empezaba una serie de viñedos que se extendía hasta Gaza. En las faldas de la colina estaban las chozas de tres pastores, jefes de las familias de los demás pastores de las inmediaciones. A distancia doble de la gruta del pesebre se encontraba lo que llamaban la torre de los pastores. Era un gran andamiaje piramidal, hecho de madera, que tenía por base enormes bloques de la misma roca: estaba rodeado de árboles verdes y se alzaba sobre una colina aislada en medio de una llanura.  

     “Desde esta torre se gozaba de una espléndida vista de toda la comarca. Se veía Jerusalén… Los pastores tenían allí a los hombres que vigilaban la marcha de los rebaños y avisaban a los demás tocando cuernos de caza, si acaso había alguna incursión de ladrones o gente de guerra…. A lo largo de la colina de la torre, estaban las cabañas, y algo apartado de éstas había un gran cobertizo con divisiones donde habitaban las mujeres de los pastores guardianes.”        

     “Al nacimiento de Jesucristo vi a estos tres pastores muy impresionados ante el aspecto de aquella noche tan maravillosa; por eso se quedaron alrededor de sus cabañas mirando a todos lados. Entonces vieron maravillados la luz extraordinaria sobre la gruta del pesebre…… Mientras los tres pastores estaban mirando hacia aquel lado del cielo, he visto descender sobre ellos una nube luminosa… Como al principio se asustaran los pastores, apareció un ángel ante ellos, que les dijo:

     No temáis, pues vengo a anunciaros una gran alegría para todo el pueblo de Israel. Os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es Cristo, el Señor. Por señal os doy ésta: encontraréis al Niño envuelto en pañales, echado en un pesebre”……Vi a cinco o siete grandes figuras de ángeles muy bellos y luminosos. Llevaban en las manos una especie de banderola larga, donde se veían letras del tamaño de un palmo y oí que alababan a Dios cantando :”Gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra para los hombres de buena voluntad”.

     “A la caída de la tarde los tres pastores jefes se dirigieron a la gruta del pesebre con los regalos, consistentes en animalitos parecidos a los corzos. Si eran cabritos, eran muy distintos de los de nuestro país, pues tenían cuello largo, ojos hermosos muy brillantes, eran muy graciosos y ligeros al correr; los pastores los llevaban atados con delgados cordeles. Traían sobre los hombros aves que habían matado, y bajo el brazo otras, vivas, de mayor tamaño.”                                                        

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                                          La adoración de los pastores. Bartolomé Esteban Murillo. 1657

“Al llegar, San José les salió al encuentro. Ellos repitieron lo que les habían anunciado los ángeles y dijeron que deseaban rendir homenaje al Niño de la Promesa y a ofrecerle sus pobres obsequios. José aceptó sus regalos con humilde gratitud y los llevó junto a la Virgen, que se hallaba sentada cerca del pesebre, con el Niño Jesús sobre sus rodillas. Los tres pastores se hincaron con toda humildad, permaneciendo mucho rato en silencio, como absortos en una alegría indecible. Cantaron luego el cántico que habían oído a los ángeles y un salmo que no recuerdo. Cuando estaban por irse, María les dio al Niño, que ellos tomaron en sus brazos, uno después de otro y, llorando de emoción, lo devolvieron a María y se retiraron.”                                                                            

Sep 16 2016

31. Las visiones de la Beata Anna Katharina Emmerik del nacimiento de Jesús (I). La gruta

     A lo largo de la Historia, han sido varias las personas que han manifestado haber tenido visiones sobrenaturales de la vida de Jesús y de su nacimiento en Belén. Entre ellas cabe mencionar a la española Sor María de Jesús de Ágreda, que fuera consejera del rey Felipe II. Pero las más completas y detalladas de todas las visiones son las de la beata Anna Katharina Emmerick, monja agustina alemana, escritora y mística, que vivió entre 1774 y 1824 y sufrió los estigmas del Señor. Experimentó continuos éxtasis, y sus testimonios fueron recogidos por el famoso poeta Clemente Brentano, en más de cuarenta volúmenes.

     Una de sus visiones, que nos afecta directamente como españoles, es aquella en la de que profetizó los acontecimientos de nuestra Guerra Civil del pasado siglo. La beata escribió, con más de cien años de antelación, lo siguiente: “ atravesé el agua (el Mediterráneo), tocando a las islas donde hay una mezcla de bien y de mal …. Y después fui a la patria de Francisco Javier (España), porque yo viajaba en la dirección del poniente….. Vi allí numerosos santos y el país ocupado por soldados rojos….Vi destruir todo lo que era sagrado y la impiedad y la herejía hacer irrupción. Había una amenaza de guerra civil próxima y de una crisis interior que iba a destruirlo todo”. Cabe destacar la referencia a la presencia en nuestro país de “soldados rojos”, cuando esta denominación no surgiría hasta la Revolución Rusa de 1917.A la Beata Ana Emmerik se le debe el hallazgo de la casa de la Virgen María en Éfeso, que describió con todo detalle, sin haber estado nunca allí.

     Hasta en veinticuatro ocasiones vivió momentos relacionados con el nacimiento de Jesús, desde la anunciación hasta la circuncisión, con excepcional detalle. He aquí tres párrafos de los diecisiete con los que la Beata nos describe minuciosamente la gruta de Belén:

      “En la extremidad Sur de la colina, alrededor de la cual torcía el camino que lleva al valle de los pastores, estaba la gruta en la cual José buscó refugio para María. Había allí otras grutas abiertas en la misma roca. La entrada estaba al Oeste y un estrecho pasadizo conducía a una habitación redondeada por un lado, triangular por otro, en la parte Este de la colina. La gruta era natural; pero por el lado del Mediodía, frente al camino que llevaba al valle de los pastores, se habían hecho algunos arreglos consistentes en trabajos toscos de mampostería. La entrada común a la gruta del pesebre miraba hacia el Oeste. Desde el lugar se podían ver los techos de algunas casitas de Belén”.

                                  

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     Y prosigue con la descripción de cómo María y Jesús se refugian en la gruta en la que va a nacer el Salvador. María, con su amplio vestido desceñido, estaba arrodillada en su lecho, con la cara vuelta hacia el Oriente. Allá arriba había un movimiento maravilloso de glorias celestiales, que se acercaban a la tierra y aparecieron con toda claridad seis coros de ángeles celestiales. La Virgen Santísima, levantada de la tierra en medio del éxtasis, oraba y bajaba la mirada sobre su Dios, de quien se había convertido en Madre. El Verbo Eterno, débil Niño, estaba acostado en el suelo delante de María.

   Vi a nuestro Señor bajo la forma de un pequeño Niño todo luminoso, cuyo brillo eclipsaba el resplandor circundante, acostado sobre una alfombrita ante las rodillas de María. La Virgen permaneció algún tiempo en éxtasis; luego cubrió al Niño con un paño, sin tocarlo y sin tomarlo aún en sus brazos. Poco tiempo después vi al Niño que se movía y lo oí llorar. En ese momento fue cuando María pareció volver en sí misma y, tomando al Niño, lo envolvió en el paño con que lo había cubierto y lo tuvo en sus brazos, estrechándolo contra su pecho


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Sep 09 2016

30. La huída a Egipto

  La Huida a Egipto constituye el último acontecimiento que nos relatan los Evangelios en relación con el nacimiento de Jesús. Mateo nos dice: “el ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: ‘levántate, toma al niño y a su madre y huye a Egipto; quédate allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo. José se levantó, tomó al niño y a su madre y huyó a Egipto”. La escena del “sueño de San José” ha sido objeto de numerosas representaciones pictóricas.

  Herodes no tenía jurisdicción en Egipto; de ahí que huyeran a aquel país. Según se relata lo hicieron de noche, a través de unos caminos infestados de guardias y espías. Cabe imaginar lo penoso que tuvo que resultar ese viaje, atravesando el inhóspito desierto del Sinaí, sin medios económicos, rumbo a una tierra desconocida.

   Existe una gruta situada cerca de Belén, sobre la ruta de Hebrón, donde se dice que la Santísima Virgen se ocultó con su Hijo mientras san José iba a buscar en la ciudad provisiones para poder llegar a la tierra de exilio. Según muchos autores los santos viajeros pasaron por Hebrón, donde vivía el sacerdote Zacarías, a quien explicaron el motivo de su huida y le recomendaron proteger a Juan Bautista contra el furor de Herodes.

image075                                                                La Huida a Egipto . Giotto (1305-06)

     Los artistas siempre representan a la Familia caminando con María montada en un asno y el Niño en sus brazos. Aparecen tras ellos otros personajes, que era muy posible que se les unieran, ya que el modo habitual de viajar en aquellos tiempos era en caravana, buscando, sin duda cierta protección ante eventuales peligros.

   Los evangelios apócrifos añaden algunos hechos “milagrosos”. Al llegar junto a un labrador que está sembrando el campo, la Virgen y San José, notando que les siguen, le piden que cuando lleguen los soldados de Herodes, les diga la verdad: que vio pasar por allí a los tres, mientras estaba sembrando. Y se produce el milagro: al momento, el trigo crece y madura, ocultándolos y quedando listo para cosechar, con lo que al llegar los soldados, éstos renuncian a continuar la persecución, pensando que hace mucho tiempo que pasaron.

    Otro milagro: durante el viaje, la Sagrada Familia pasa hambre y sed. En el camino ven una palmera cargada de dátiles a una altura difícil de alcanzar. Jesús ordena al árbol que incline sus ramas, y se cumple su voluntad, permitiéndoles recoger sus frutos.En Egipto se encuentra un viejo sicomoro llamado “El árbol de la Virgen”, en El-Matariya, El Cairo, Egipto, en el que según la tradición, la Virgen María descansó durante su huida a Egipto.

   También, según una leyenda, al llegar la Sagrada Familia a Heliópolis los ídolos y estatuas de los templos se cayeron de sus pedestales. Otra versión es que esto sucedió fue en la ciudad de Solima, al entrar en el capitolio local.

    Y un milagro más: la Sagrada Familia se ve obligada a detenerse para amamantar al Niño. En la Gruta de la leche de Belén se venera la roca donde se habría derramado una gota de leche, que al instante cambió de color, y que proporciona cualidades curativas al agua.

   La vida de la Sagrada Familia en Egipto aparece recogida en los evangelios apócrifos, tales como el Pseudo-Mateo, el Libro Árabe de la Infancia y el Armenio de la Infancia.


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