Ago 05 2016

25. El relicario de los Reyes Magos

     Las torres de la catedral de Colonia se elevan 157 metros por encima de la ciudad, sus puertas de bronce son colosales, y su longitud es de 144 metros por 45 de ancho y 43 de altura, lo que la coloca entre las 10 iglesias más grandes del mundo. Junto con Roma, Tierra Santa y Santiago de Compostela es uno de los lugares de peregrinaje más relevantes de la cristiandad.

     El sepulcro de los Reyes Magos está situado detrás del altar mayor y es una pieza de orfebrería medieval en oro macizo, finamente decorada con personajes bíblicos, de proporciones gigantescas: 2 metros 20 centímetros de longitud, de oro y plata macizos, esmaltes y joyas de incalculable valor. Fue realizado por el mejor artista francés de la época, Nicolás Verdún, y los maestros orfebres de Colonia.

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     El relicario, de oro, con incrustaciones de piedras preciosas, es el más grande en el mundo occidental. En él reposan los cráneos y los huesos de Melchor, Gaspar y Baltasar, en tres cajas forradas de terciopelo y brocado. Cada hueso está envuelto en seda muy fina. La mortaja, que originalmente contenía los huesos, está hecha de hebras de hilo de China, envueltas en hebras de oro, teñida con la tintura más costosa de la época – púrpura de Tiro -, extraída de una clase especial de caracol. Se necesitan unos 9.000 caracoles para obtener 1 gramo de tintura de esa calidad. La mortaja está datada, según los datos científicos, en el siglo II a IV d.C., en la región de Siria. Así que bien podría ser la tela que utilizó Santa Elena para cubrir los restos cuando los descubrió en Persia.

     Hay 74 figuras en bajorrelieve de plata dorada en total, además de algunas adicionales, más pequeñas. En los costados, en la parte de abajo, aparecen imágenes de una serie de profetas, y en la superior, los apóstoles y los evangelistas. En uno de los extremos figuran la Adoración de los Magos, María entronizada con el Niño Jesús, y el Bautismo de Cristo, y encima, Cristo en el Juicio Final, mientras el otro extremo muestra las escenas de la Pasión: el martirio de Cristo y la crucifixión, con Cristo resucitado en la parte superior. En la Capilla de los Tres Reyes, frente al Sarcófago, hay un maravilloso vitral“ La adoración de los Reyes”, de Dombild, y una serie de alegorías relativas al momento en que los Reyes Magos llegan a Belén a ofrecer sus presentes al recién nacido Niño Jesús                

     Debemos recordar que Colonia sufrió los bombardeos de los aliados en la Segunda Guerra Mundial. Aun cuando los mandos militares aliados ordenaron a los pilotos de bombarderos que no arrojaran bombas contra la Catedral de Colonia, por un descuido 14 bombas hicieron impacto en ella, perforando algunas bóvedas. Cuando finalmente los estadounidenses liberaron Colonia el 6 de marzo de 1945, vieron que el altar mayor había sido destruido y que las reliquias de los Reyes Magos habían desaparecido. Habían sido sacadas de la catedral para resguardarlas de los bombardeos, pero se desconocía dónde habían sido llevadas. Por fortuna, un par de meses más tarde un joven oficial norteamericano las encontró cuando exploraba una mina de cobre abandonada, cerca de Siegen, en Vestfalia.

     Y desde entonces Sus Majestades reposan de nuevo en su suntuoso sarcófago, donde son venerados. La ciudad de Colonia luce en su escudo tres coronas en homenaje a los tres Reyes Magos.


Próxima entrega: La Estrella de los Reyes Magos

Jul 29 2016

24. Las reliquias de los Reyes Magos, de Sava a Colonia

     Es bien conocido que en el siglo IV, Santa Elena – la emperatriz Helena de Constantinopla – madre del emperador Constantino, peregrinó a Tierra Santa y a otras provincias del Medio Oriente, en busca de la Cruz de Cristo, que encontró milagrosamente. Para ello tuvo que demoler el templo erigido a Venus en el monte Calvario y cavar hasta encontrar la Cruz. Santa Elena mandó construir allí un templo y otro en el monte de los Olivos. De allí se trasladó a Persia, tratando de hallar los restos de los Reyes Magos.

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     Según la leyenda, después de la resurrección de Jesús, el apóstol Tomás fue a buscar a los tres Reyes y los halló en Persia, en Sava (Saveh), donde fueron bautizados y consagrados obispos. Más tarde, en el año 70 fueron martirizados, depositando sus cuerpos en sendos sarcófagos. Milagrosamente allí los encontró Santa Elena, e hizo llevar sus restos a Constantinopla, donde permanecieron en una capilla ortodoxa hasta el siglo VI, en que el obispo de Milán, San Eustorgio, visitó Constantinopla para que el Emperador le permitiera aceptar su reciente nombramiento. El emperador le obsequió con los cuerpos de los Tres Reyes, trasladando las veneradas reliquias hasta la lejana sede de su diócesis, donde descansaron por un tiempo en la Iglesia que lleva su nombre.

     En el año 1.162, Milán es saqueada y destruida por el Emperador alemán Federico Barbarroja. Su consejero Reinaldo de Dassel, obispo de Colonia, pidió al emperador que le autorizase a llevar a su ciudad de Renania los tres sarcófagos, en los que supuestamente había tres cuerpos incorruptos. Cuando Reinaldo se presentó en el templo de San Eustorgio para apoderarse de ellas, los sacerdotes le dijeron que el sarcófago contenía los restos de Dionisio, Rústico y Eleuterio, y que no sabían nada respecto a los nombrados Melchor, Gaspar y Baltasar. Reinaldo, escéptico, mandó que se levantara la pesada losa, viendo que estaban vacío. Y es que los sacerdotes milaneses, durante el sitio de los bárbaros, habían sacado los restos y los habían enterrado bajo la torre del campanario de la Iglesia de San Giorgio Palazzo. Reinaldo consiguió descubrir el lugar en que se encontraban, y se los llevó rumbo a Colonia.

     Colonia fue fundada por el emperador Claudio en el año 50 d.C. como sitio de descanso, para los altos cargos de los ejércitos romanos. En tiempos de Federico Barbarroja la ciudad era conocida como Colonia Agrippina, en honor de la madre de Nerón. La afluencia de peregrinos que querían venerar a los Reyes Magos, era de tal magnitud, que en 1248 se vieron necesitados de iniciar la construcción, que duraría más de 600 años, de un templo digno de ellos : la Catedral de San Pedro y Santa María, uno de los monumentos góticos más impresionantes del mundo, donde reposan las reliquias de Melchor, Gaspar y Baltasar en un suntuoso e impresionante sarcófago.


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Jul 22 2016

23. Artabán, el cuarto Rey Mago

    Según la leyenda existió un cuarto rey mago, llamado Artabán, perteneciente a la misma casta de los tres magos de Oriente. Existen varias versiones de esta leyenda. La que transcribimos a continuación está tomada de la ofrecida por Marisol Reyes Morales en la revista “Mi Tierra”.

    Artabán era miembro de la casta sacerdotal Zoroastra de los medos y los persas; Artabán era el más brillante de estos sabios y se preparaba para llegar a la reunión de los magos y partir juntos hacia el lugar del nacimiento del rey de los judíos, que creía sería la ciudad de Jerusalén, para lo cual Artabán vendió todas sus pertenencias y compró tres piedras preciosas, una gema, un rubí y una perla, regalos que presentaría al Salvador

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    Su padre Algarúz, le dio la bendición y partió, acompañado de su esclavo Orontes. En ese mismo instante comenzaba su azarosa aventura. Llega tarde a la cita concertada, pero basado en sus grandes conocimientos de astrología confiaba en alcanzarlos en un lugar no muy lejano. Pero se encuentra con un hombre, abandonado a su suerte, a punto de morir en la soledad del desierto. Al verlo Artabán no pudo pasar de largo y se quedó a socorrerlo, a sabiendas de que suponía un mayor retraso para alcanzar a los demás magos.

    A continuación prosiguió su camino con Orontes, su esclavo, pero pronto le salieron al paso una banda de delincuentes que lo asaltaron, arrebatándole las joyas que llevaba. La mujer que estaba al frente de la banda, al enterarse de que era un mago le rogó que le curase a los leprosos y a los enfermos. Artabán se compadeció y se quedó varios años para aliviar sus enfermedades, y enseñarles a cultivar la tierra.

     Perdida toda esperanza de conocer al Salvador, decidió darle la libertad a su esclavo; Orontes llegó a Jerusalén, acompañado del hijo ciego de la jefe de los bandidos, ceguera que Artabán no había podido curar, Pronto oyó hablar de los milagros de Jesucristo y fue tras él. Jesús se compadeció y le devolvió la vista; Orontes y el ciego regresaron al encuentro con los bandidos para contar a Artabán lo sucedido.

     Artabán lograría finalmente encontrarse con Jesús al cabo de 33 años. Lo buscó en Getsemaní y en el lugar de la última cena, y encontró a Pedro. Enfermo y agonizante, Jesús se le apareció tras su resurrección y lo reconoció. Artaban le dijo: “toda mi vida te he buscado Señor, y ahora que te encuentro ya no tengo nada que regalarte”- El señor le contestó: “tu ya me has regalado”. “Pero ¿yo qué te he regalado, Señor?” – le preguntó- , “La misericordia que tuviste por mis más insignificantes y más pequeños, me lo hiciste a mí”. En ese momento Artabán expiró abrazado en el seno del Señor…..

     Otra versión más sencilla, se limita a decir que se retrasó por atender a un indigente enfermó, y que cuando llegó a Belén los otros Magos ya se habían ido, y María y José ya habían huido a Egipto con el Niño. Artabán pasó el resto su vida tratando de encontrar a Jesús. Por fin lo lograría en el Monte Gólgota. Allí se golpeó con una piedra que acabó con su vida. y oyó la voz del Señor con las palabras que hemos transcrito en el párrafo anterior.


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Jul 15 2016

22. Los Reyes Magos. Su origen (II)

      La procedencia de los Reyes Magos sigue siendo una incógnita, La teoría más sólida es que procedían de Persia. Pero no es la única. En el artículo anterior ya hemos mencionado a Babilonia, Y a ambas se suma el que hay historiadores que afirman que procedían de Arabia, con base en los regalos que traían, según el evangelista Mateo, y la profecía de Isaías 60,6: “Te inundará una multitud de camellos, de dromedarios de Medián y de Efá. Vienen todos de Sabá, trayendo incienso y oro y proclamando las alabanzas del Señor”; y el Salmo 72,10-11.15:…… “que los reyes de Sabá y Arabia le ofrezcan sus dones… que viva y que le traigan el oro de Sabá”, dones que están en relación con las caravanas que venían de Arabia.

       Medián (o Madián) y Efá son dos tribus que toman sus nombres de Medián, hijo de Abrahan, y de Efá, hijo, a su vez de Medián. En cuanto al Reino de Saba o Sabá aparece mencionando en el Antiguo Testamento y en el Corán como un reino muy rico, popularmente conocido a través de Makeda, la célebre Reina de Saba, que habría visitado al Rey Salomón. Hay hipótesis que señalan que se encontraba en el sur de la península arábiga (actual Yemen).

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      Y una teoría más, muy reciente, que es la que expone S.S. el Papa Benedicto XVI en su libro “La infancia de Jesús” publicado en 2007, al señalar que los Reyes Magos probablemente no venían de Oriente, como se ha creído tradicionalmente, sino de Tartessos, una zona que los historiadores ubican entre Huelva, Cádiz y Sevilla, al recordar la profecía de Isaias 60.9 que dice: “las naves de Tarsis traerán oro y plata a Jehová, tu Dios” y el Salmo 72.10 “Los reyes de Tarsis y de las costas traerán presentes”. Con base en ello S.S. escribe ”La promesa contenida en estos textos extiende la proveniencia de estos hombres hasta el extremo Occidente (Tarsis-Tartesos en España) pero la tradición ha desarrollado ulteriormente este anuncio de la universalidad de los reinos de aquellos soberanos, interpretándolos como reyes de los tres continentes entonces conocidos: África, Asia y Europa” (fin de la cita). Una teoría más en cuanto al lugar de procedencia, que viene a sumarse a las previamente existentes: Babilonia, Arabia, Persia. La incógnita permanece.


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Jul 08 2016

21. Los Reyes Magos. Su origen (I)

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          Dice San Mateo: “Nacido Jesús en Belén de Judea, en tiempo del rey Herodes, unos magos que venían del oriente se presentaron en Jerusalén, diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su  estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle”.…”.

     ¿Cuál era ese oriente?. Son muchas y muy variadas las teorías acerca de su lugar de procedencia. La descripción que hace Mateo acerca de los magos interpretando una estrella, inclina a considerarlos astrólogos, hombres cultos, representantes de lo mejor del saber y de la religiosidad pagana.

      Una de las teorías más extendidas es que venían de Babilonia, sede de una civilización muy antigua, precursora de la astronomía occidental, donde existían en aquella época, numerosos astrónomos y astrólogos. Además, después del destierro babilónico del siglo VI a. C. se había establecido allí una gran colonia judía, de manera que los babilónicos podían estar enterados de las expectaciones mesiánicas.

     Otra teoría es que procedían de Persia. El arte cristiano primitivo representa a los Magos con indumentaria persa, con túnicas ceñidas, de mangas largas, con pantalones y gorro frigio, indumentaria propia de los astrólogos persas. Este tipo de representación originó un famoso suceso acaecido en la basílica en Belén. En el año 614, los ejércitos de Cosroes, de la dinastía sasánida de reyes persas, cayeron sobre Palestina haciendo estragos y arrasando todos los templos. Sin embargo, no destruyeron la basílica de Belén al ver que en un mosaico aparecían los magos con indumentaria persa.

      Otro argumento en favor de Persia es el posible trasfondo zoroástrico de los magos. El evangelio árabe de la infancia (uno de los evangelios apócrifos) dice que: “vinieron a Jerusalén unos magos según la predicción de Zaradust”, es decir de Zoroastro.

     Y aún cabe añadir el hecho curioso de que cuando Marco Polo pasó por el pueblo de Saveh (actualmente una pequeña ciudad de Irán), sus habitantes le aseguraron que los Reyes Magos habían partido de allí.


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