Jul 29 2016

24. Las reliquias de los Reyes Magos, de Sava a Colonia

     Es bien conocido que en el siglo IV, Santa Elena – la emperatriz Helena de Constantinopla – madre del emperador Constantino, peregrinó a Tierra Santa y a otras provincias del Medio Oriente, en busca de la Cruz de Cristo, que encontró milagrosamente. Para ello tuvo que demoler el templo erigido a Venus en el monte Calvario y cavar hasta encontrar la Cruz. Santa Elena mandó construir allí un templo y otro en el monte de los Olivos. De allí se trasladó a Persia, tratando de hallar los restos de los Reyes Magos.

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     Según la leyenda, después de la resurrección de Jesús, el apóstol Tomás fue a buscar a los tres Reyes y los halló en Persia, en Sava (Saveh), donde fueron bautizados y consagrados obispos. Más tarde, en el año 70 fueron martirizados, depositando sus cuerpos en sendos sarcófagos. Milagrosamente allí los encontró Santa Elena, e hizo llevar sus restos a Constantinopla, donde permanecieron en una capilla ortodoxa hasta el siglo VI, en que el obispo de Milán, San Eustorgio, visitó Constantinopla para que el Emperador le permitiera aceptar su reciente nombramiento. El emperador le obsequió con los cuerpos de los Tres Reyes, trasladando las veneradas reliquias hasta la lejana sede de su diócesis, donde descansaron por un tiempo en la Iglesia que lleva su nombre.

     En el año 1.162, Milán es saqueada y destruida por el Emperador alemán Federico Barbarroja. Su consejero Reinaldo de Dassel, obispo de Colonia, pidió al emperador que le autorizase a llevar a su ciudad de Renania los tres sarcófagos, en los que supuestamente había tres cuerpos incorruptos. Cuando Reinaldo se presentó en el templo de San Eustorgio para apoderarse de ellas, los sacerdotes le dijeron que el sarcófago contenía los restos de Dionisio, Rústico y Eleuterio, y que no sabían nada respecto a los nombrados Melchor, Gaspar y Baltasar. Reinaldo, escéptico, mandó que se levantara la pesada losa, viendo que estaban vacío. Y es que los sacerdotes milaneses, durante el sitio de los bárbaros, habían sacado los restos y los habían enterrado bajo la torre del campanario de la Iglesia de San Giorgio Palazzo. Reinaldo consiguió descubrir el lugar en que se encontraban, y se los llevó rumbo a Colonia.

     Colonia fue fundada por el emperador Claudio en el año 50 d.C. como sitio de descanso, para los altos cargos de los ejércitos romanos. En tiempos de Federico Barbarroja la ciudad era conocida como Colonia Agrippina, en honor de la madre de Nerón. La afluencia de peregrinos que querían venerar a los Reyes Magos, era de tal magnitud, que en 1248 se vieron necesitados de iniciar la construcción, que duraría más de 600 años, de un templo digno de ellos : la Catedral de San Pedro y Santa María, uno de los monumentos góticos más impresionantes del mundo, donde reposan las reliquias de Melchor, Gaspar y Baltasar en un suntuoso e impresionante sarcófago.


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Jul 22 2016

23. Artabán, el cuarto Rey Mago

    Según la leyenda existió un cuarto rey mago, llamado Artabán, perteneciente a la misma casta de los tres magos de Oriente. Existen varias versiones de esta leyenda. La que transcribimos a continuación está tomada de la ofrecida por Marisol Reyes Morales en la revista “Mi Tierra”.

    Artabán era miembro de la casta sacerdotal Zoroastra de los medos y los persas; Artabán era el más brillante de estos sabios y se preparaba para llegar a la reunión de los magos y partir juntos hacia el lugar del nacimiento del rey de los judíos, que creía sería la ciudad de Jerusalén, para lo cual Artabán vendió todas sus pertenencias y compró tres piedras preciosas, una gema, un rubí y una perla, regalos que presentaría al Salvador

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    Su padre Algarúz, le dio la bendición y partió, acompañado de su esclavo Orontes. En ese mismo instante comenzaba su azarosa aventura. Llega tarde a la cita concertada, pero basado en sus grandes conocimientos de astrología confiaba en alcanzarlos en un lugar no muy lejano. Pero se encuentra con un hombre, abandonado a su suerte, a punto de morir en la soledad del desierto. Al verlo Artabán no pudo pasar de largo y se quedó a socorrerlo, a sabiendas de que suponía un mayor retraso para alcanzar a los demás magos.

    A continuación prosiguió su camino con Orontes, su esclavo, pero pronto le salieron al paso una banda de delincuentes que lo asaltaron, arrebatándole las joyas que llevaba. La mujer que estaba al frente de la banda, al enterarse de que era un mago le rogó que le curase a los leprosos y a los enfermos. Artabán se compadeció y se quedó varios años para aliviar sus enfermedades, y enseñarles a cultivar la tierra.

     Perdida toda esperanza de conocer al Salvador, decidió darle la libertad a su esclavo; Orontes llegó a Jerusalén, acompañado del hijo ciego de la jefe de los bandidos, ceguera que Artabán no había podido curar, Pronto oyó hablar de los milagros de Jesucristo y fue tras él. Jesús se compadeció y le devolvió la vista; Orontes y el ciego regresaron al encuentro con los bandidos para contar a Artabán lo sucedido.

     Artabán lograría finalmente encontrarse con Jesús al cabo de 33 años. Lo buscó en Getsemaní y en el lugar de la última cena, y encontró a Pedro. Enfermo y agonizante, Jesús se le apareció tras su resurrección y lo reconoció. Artaban le dijo: “toda mi vida te he buscado Señor, y ahora que te encuentro ya no tengo nada que regalarte”- El señor le contestó: “tu ya me has regalado”. “Pero ¿yo qué te he regalado, Señor?” – le preguntó- , “La misericordia que tuviste por mis más insignificantes y más pequeños, me lo hiciste a mí”. En ese momento Artabán expiró abrazado en el seno del Señor…..

     Otra versión más sencilla, se limita a decir que se retrasó por atender a un indigente enfermó, y que cuando llegó a Belén los otros Magos ya se habían ido, y María y José ya habían huido a Egipto con el Niño. Artabán pasó el resto su vida tratando de encontrar a Jesús. Por fin lo lograría en el Monte Gólgota. Allí se golpeó con una piedra que acabó con su vida. y oyó la voz del Señor con las palabras que hemos transcrito en el párrafo anterior.


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Jul 15 2016

22. Los Reyes Magos. Su origen (II)

      La procedencia de los Reyes Magos sigue siendo una incógnita, La teoría más sólida es que procedían de Persia. Pero no es la única. En el artículo anterior ya hemos mencionado a Babilonia, Y a ambas se suma el que hay historiadores que afirman que procedían de Arabia, con base en los regalos que traían, según el evangelista Mateo, y la profecía de Isaías 60,6: “Te inundará una multitud de camellos, de dromedarios de Medián y de Efá. Vienen todos de Sabá, trayendo incienso y oro y proclamando las alabanzas del Señor”; y el Salmo 72,10-11.15:…… “que los reyes de Sabá y Arabia le ofrezcan sus dones… que viva y que le traigan el oro de Sabá”, dones que están en relación con las caravanas que venían de Arabia.

       Medián (o Madián) y Efá son dos tribus que toman sus nombres de Medián, hijo de Abrahan, y de Efá, hijo, a su vez de Medián. En cuanto al Reino de Saba o Sabá aparece mencionando en el Antiguo Testamento y en el Corán como un reino muy rico, popularmente conocido a través de Makeda, la célebre Reina de Saba, que habría visitado al Rey Salomón. Hay hipótesis que señalan que se encontraba en el sur de la península arábiga (actual Yemen).

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      Y una teoría más, muy reciente, que es la que expone S.S. el Papa Benedicto XVI en su libro “La infancia de Jesús” publicado en 2007, al señalar que los Reyes Magos probablemente no venían de Oriente, como se ha creído tradicionalmente, sino de Tartessos, una zona que los historiadores ubican entre Huelva, Cádiz y Sevilla, al recordar la profecía de Isaias 60.9 que dice: “las naves de Tarsis traerán oro y plata a Jehová, tu Dios” y el Salmo 72.10 “Los reyes de Tarsis y de las costas traerán presentes”. Con base en ello S.S. escribe ”La promesa contenida en estos textos extiende la proveniencia de estos hombres hasta el extremo Occidente (Tarsis-Tartesos en España) pero la tradición ha desarrollado ulteriormente este anuncio de la universalidad de los reinos de aquellos soberanos, interpretándolos como reyes de los tres continentes entonces conocidos: África, Asia y Europa” (fin de la cita). Una teoría más en cuanto al lugar de procedencia, que viene a sumarse a las previamente existentes: Babilonia, Arabia, Persia. La incógnita permanece.


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Jul 08 2016

21. Los Reyes Magos. Su origen (I)

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          Dice San Mateo: “Nacido Jesús en Belén de Judea, en tiempo del rey Herodes, unos magos que venían del oriente se presentaron en Jerusalén, diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su  estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle”.…”.

     ¿Cuál era ese oriente?. Son muchas y muy variadas las teorías acerca de su lugar de procedencia. La descripción que hace Mateo acerca de los magos interpretando una estrella, inclina a considerarlos astrólogos, hombres cultos, representantes de lo mejor del saber y de la religiosidad pagana.

      Una de las teorías más extendidas es que venían de Babilonia, sede de una civilización muy antigua, precursora de la astronomía occidental, donde existían en aquella época, numerosos astrónomos y astrólogos. Además, después del destierro babilónico del siglo VI a. C. se había establecido allí una gran colonia judía, de manera que los babilónicos podían estar enterados de las expectaciones mesiánicas.

     Otra teoría es que procedían de Persia. El arte cristiano primitivo representa a los Magos con indumentaria persa, con túnicas ceñidas, de mangas largas, con pantalones y gorro frigio, indumentaria propia de los astrólogos persas. Este tipo de representación originó un famoso suceso acaecido en la basílica en Belén. En el año 614, los ejércitos de Cosroes, de la dinastía sasánida de reyes persas, cayeron sobre Palestina haciendo estragos y arrasando todos los templos. Sin embargo, no destruyeron la basílica de Belén al ver que en un mosaico aparecían los magos con indumentaria persa.

      Otro argumento en favor de Persia es el posible trasfondo zoroástrico de los magos. El evangelio árabe de la infancia (uno de los evangelios apócrifos) dice que: “vinieron a Jerusalén unos magos según la predicción de Zaradust”, es decir de Zoroastro.

     Y aún cabe añadir el hecho curioso de que cuando Marco Polo pasó por el pueblo de Saveh (actualmente una pequeña ciudad de Irán), sus habitantes le aseguraron que los Reyes Magos habían partido de allí.


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Jul 01 2016

20. Los Reyes Magos. Sus nombres

     El primer intento por dar nombres a los Reyes Magos se debe al escritor Efrén, en el siglo IV, que los llama: Homizda, rey de Persia, Yazdegerd, rey de Sabá, y Perozad, rey de Arabia. La versión etíope del protoevangelio de Santiago consigna el número de tres, con los nombres deTanisuram, Malik y Sissebá.

      Los nombres de Melchor, Gaspar y Baltasar, aparecen por primera vez en el famoso mosaico de San Apollinaire Nuovo (Rávena) que data del siglo VI. En él se distingue a los tres magos ataviados al modo persa con sus nombres encima y representando distintas edades, siendo en este caso Gaspar el más viejo – representando con barba blanca y llevando el oro –, Melchor el más joven – con incienso y barbilampiño – y Baltasar el de mediana edad, con pelo y barba oscuros. Otros nombres son los de Appellicon, Amerín y Damascón en griego, y Magalath, Seraki,y Galgalath, en hebreo.

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                                                       Mosaico de San Apolinar el Nuevo. Rávena. Siglo VI

       En el siglo VI d. C., el evangelio Armenio de la Infancia, identifica a los magos con los nombres y procedencia que han prevalecido en Occidente: Melkon (Melchor) rey de los persas; Gaspar, de los indios, y Baltasar, de los árabes. Años más tarde Beda el Venerable (673-735), también describe a los Magos de Oriente siendo Melchor el más viejo y el que porta el oro, Gaspar el de mediana edad, con incienso y el joven Baltasar, con mirra.

       Una versión interesante, y relativamente reciente del enigma de los Reyes Magos, es la que nos ofrece la Beata Anna Katharina Emerick (1774-1824), una monja agustina alemana que sufrió los estigmas del Señor y que tuvo numerosas visiones acerca de la vida de Jesús. Entre ellas, la adoración de los Reyes Magos, con todo detalle “Mensór, el más joven, iba delante; luego venía Saír, el cetrino, y por fin Teóceno, el blanco, que era también el de más edad”.

        Por otra parte cabe señalar que hasta la alta Edad Media no aparece Baltasar como de raza negra, y que en la tradición napolitana Melchor es el más joven, Gaspar el negro, y Baltasar el más anciano.


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