Abr 27 2016

PAÍSES QUE HAN VISITADO ESTE BLOG DE FEBRERO A ABRIL DE 2016

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PAÍSES QUE HAN VISITADO ESTE BLOG DE FEBRERO A ABRIL DE 2016

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Abr 22 2016

10. El Adviento

 La llegada de la Navidad empieza a prepararse en la Iglesia católica, y en la mayoría de las Iglesias cristianas. el primer domingo de Adviento (advenimiento), periodo espiritual que precede a la celebración del nacimiento de Cristo. Con él comienza el año litúrgico. Lo integran las cuatro semanas que preceden a la festividad de la Natividad y su duración oscila entre los 22 y los  28 días. En el caso de la Iglesia ortodoxa dura 40 días, desde el 28 de noviembre hasta el 6 de enero, e incluye la abstinencia de determinados alimentos.

Durante el Adviento, se coloca en las iglesias, y también en algunos hogares, una corona de ramas de pino, llamada corona de Adviento, con cuatro velas. Es una tradición relativamente reciente, de hace menos de un siglo. A cada una de las velas se le asigna una virtud que hay que mejorar durante esa semana: la primera, el amor; la segunda, la paz; la tercera, la tolerancia y la cuarta, la fe.

En algunos países existe la costumbre de llevar la corona a la iglesia para que la bendiga el sacerdote. Las velas representan los cuatro domingos de Adviento, y se van encendiendo una a una, cada domingo. Tradicionalmente la primera,  segunda y cuarta vela son de color morado. La tercera, de color rosado, se enciende el tercer domingo, llamado “Domingo de Gaudete”, o de la alegría, debido a la primera palabra del introito de la Misa: “Gaudete (alegraos) En ese día, los ornamentos del sacerdote y los manteles del altar son de color rosa, como signo de gozo. En algunos lugares, el día de Navidad todas las velas se sustituyen por otras de color rojo y en la vigilia de Nochebuena se coloca en el centro un cirio blanco simbolizando a Cristo. En los días navideños también es frecuente colocar una corona en la puerta de las casas, simplemente como elemento decorativo.

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                Se dice que el origen de la corona de adviento data del año 1839: un campesino alemán utilizó una rueda de carro con 24 velas, (20 pequeñas rojas y 4 grandes blancas) para indicarles los días restantes a los niños  que siempre preguntaban cuánto faltaba para Navidad. Cada día encendía una vela pequeña más y los domingos del adviento una vela grande. Así los niños pudieron contar los días que faltaban para que llegara la Nochebuena. Esta idea evolucionó y desde el año 1860 se conocen coronas de adviento hechas de ramas de abeto. Era una costumbre protestante que se extendió desde el norte de Alemania hasta las regiones católicas del sur, donde en 1925 se colocó por primera vez una corona de Adviento en una iglesia católica.

                Asimismo, ligada a la Navidad, existe la costumbre de poner en las casas un “Calendario de Adviento” normalmente de cartón o papel,  de “cuenta-atrás”, que va desde el 1 hasta el 24 de diciembre, para que los niños vayan contando los días que faltan para Navidad. Los orígenes del calendario de adviento se remontan al siglo XIX en la Alemania protestante: los niños encendían una vela por cada día del periodo de Adviento, es decir, desde el primer domingo hasta la Nochebuena. Hoy en día se han popularizado los calendarios de adviento seculares, que van del 1 de diciembre al día Nochebuena, con unas pequeñas ventanas numeradas del 1 al 24, que al abrirlas dejan ver chocolatinas, caramelos o cualquier pequeño regalo.

nº9


Próxima entrega: ¿Cuándo se monta y desmonta el Belén?

Abr 15 2016

9. El nacimiento de Jesús en los evangelios apócrifos

Con el término “apócrifo” – oculto, misterioso -, se califican los libros que las Iglesias cristianas de los primeros siglos no reconocieron y que se presentan con la supuesta autoría de un apóstol o persona cercana a Jesús Se han llegado a contabilizar hasta 300, muchos de ellos perdidos actualmente. Algunos están dedicados a la Infancia de Jesús, otros a la Pasión y Resurrección, etc . Dentro de los apócrifos es extraordinariamente interesante el descubrimiento en 1945 de  “Los Códices de Nag Hammadi” también conocidos como “Evangelios Gnosticos” que contienen trece escritos, entre ellos cinco evangelios apócrifos.

apócrifos

 Códices de Nag Hammadi

                Los evangelios apócrifos contienen numerosas fabulaciones. Son muy pocos los que hacen referencia al nacimiento de Jesús: cabe destacar el Protoevangelio de Santiago, el Pseudo-Mateo, o el Evangelio Árabe de la Infancia de Jesús.

                El Evangelio de Santiago dice que José encontró una gruta, hizo entrar a María, y fue en busca de una partera judía, que a su vez encontró a Salomé y le contó que había visto el hecho extraordinario “ de una virgen que ha parido de un modo contrario a la naturaleza”.                

                Por su parte en el Pseudo-Mateo podemos leer que el ángel le dijo a María que entrase en una gruta subterránea, que en ese momento se iluminó como si la luz del sol la hubiera invadido. José salió a buscar unas comadronas llamadas Zelomi y Salomé, y cuando volvió, el Niño había nacido, pero que no se atrevían a entrar en la gruta “a causa de esa luz demasiado viva”. Y continúa su relato diciendo que “El tercer día después del nacimiento del Señor, María salió de la gruta, y entró en un establo, y deposité al niño en el pesebre, y el buey y el asno lo adoraron. Y según el Evangelio Árabe de la Infancia de Jesús José llegó a Belén, su aldea natal, al llegar cerca de una gruta, María le pidió entrar, y José partió presuroso para buscar una mujer que la atendiera, y encontró a una anciana de Jerusalén. María depositó al Niño “ en el pesebre que en la caverna había…”

                A continuación señala como esa misma noche “ un ángel guardián fue enviado a Persia. Y apareció a las gentes del país bajo la forma de una estrella muy brillante, que iluminaba toda la tierra de los persas. Entonces tres reyes, hijos de los reyes de Persia, tomaron ….. uno tres libras de oro, otro tres libras de incienso y el tercero tres libras de mirra. Y se revistieron de sus ornamentos preciosos…, y portando su tesoro en las manos….”

                Cinco son, por tanto, las principales aportaciones de estos evangélicos apócrifos, que han pasado a formar parte de las tradiciones de nuestros belenes: el asno y el buey, los Magos como Reyes, las comadronas Salomé y Zelomi, la gruta, y la cueva o caverna (aunque también mencionan el pesebre).


Próxima entrega: el Adviento, preludio de la Navidad

Abr 08 2016

8. EL Nacimiento de Jesús en los Evangelios Canónicos

La idea franciscana de reproducir la escena del nacimiento de Jesús se inspiró, lógicamente en los relatos evangélicos, y más concretamente en el Evangelio de San Lucas, que es donde se menciona concretamente el pesebre. De los cuatro evangelistas únicamente San Lucas y San Mateo hacen referencia al acontecimiento. La escenificación del nacimiento y la mayor parte de los personajes que aparecen en nuestros belenes están inspirados en lo que relataron en su momento los evangelistas canónicos, con algunas aportaciones complementarias de los llamados evangelios apócrifos, y de algunas tradiciones locales.

San Lucas nos describe el momento del nacimiento y la adoración de los pastores, mientras San Mateo se centra en el episodio de los Magos y en Herodes. Únicamente coinciden en señalar el lugar del acontecimiento – Belén de Judá – y obviamente, en la Sagrada Familia. A continuación hemos extractado algunos pasajes en los que figuran personajes y hechos que aparecen en nuestros belenes, resaltando las palabras clave en negrita.

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San Mateo                  San Marcos                  San Lucas                  San Juan

San Lucas escribe:

  • José subió de Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, por cuanto era de la casa y familia de David; para ser empadronado con María su mujer, desposada con él, la cual estaba encinta.
  • Y (María) Y dio a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales, y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón
  • Había pastores en la misma región, que velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre su rebaño.  Y he aquí, se les presentó un ángel del Señor…. Y repentinamente apareció  el ángel una multitud de huestes celestiales, que alababan a Dios, y decían ¡¡¡ Gloria a Dios en  las alturas,. Y en la tierra paz a los hombres de  buena voluntad !!!….. Y (los pastores) hallaron a María y a José, y al niño acostado en el  pesebre.

San Mateo nos relata:

        –       Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del oriente a  Jerusalén unos magos, diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle.

         –      Herodes, llamando en secreto a los magos, indagó el tiempo de la aparición de la estrella; y enviándolos a Belén, dijo: ID allá y averiguad con diligencia acerca del niño; y cuando le halléis, hacédmelo saber, para que yo también vaya y le  adore.

        –       Ellos, habiendo oído al rey, se fueron…..; y he aquí que la estrella se detuvo sobre donde estaba el niño. Y al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, lo adoraron; ……y, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra. Pero siendo avisados por revelación en sueños que no volviesen a Herodes, regresaron a su tierra por otro camino.          

Los Evangelios canónicos nos hablan por tanto únicamente de Jesús, María y José, Belén de Judea como “ciudad de David”, el pesebre, la casa, los pañales, los ángeles, los pastores, los Magos “de Oriente”, las ofrendas de oro, incienso y mirra, la Estrella y Herodes.

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Próxima entrega: El nacimiento de Jesús en los evangelios apócrifos                                                     


Mar 31 2016

7. Las tres Órdenes Franciscanas

             Tres son las Órdenes establecidas por San Francisco: para clérigos, monjas y laicos. En la entrega anterior hemos descrito como el Santo de Asís obtuvo la aprobación de Inocencio III para fundar la “Orden de los Hermanos Menores”, también llamada “Orden Mendicante Franciscana”. Se la conoce como Primera Orden. Es únicamente masculina, y cuenta con tres ramas: conventuales, observantes y capuchinos, que se distinguen entre sí por los diversos modos de interpretar, de vivir y de observar la Regla de San Francisco de Asís.

                Pero antes debemos recordar el famoso cariño de Francisco por los animales y el poder que tenía sobre ellos. Por ejemplo, es famosa la leyenda de la reprensión que dirigió a las golondrinas cuando iba a predicar en Alviano: “Hermanas golondrinas: ahora me toca hablar a mí; vosotras ya habéis parloteado bastante”. Famosas también son las anécdotas de los pajarillos que venían a escucharle cuando cantaba las grandezas del Creador, del conejo que no quería separarse de él en el Lago Trasimeno y del lobo de Gubbio, amansado por el santo. Algunos autores consideran tales anécdotas como simples alegorías, en tanto que otros les atribuyen valor histórico.

                La Segunda Orden fue establecida por San Francisco en 1212, con ayuda de la Santa Clara. Clara era hija de Favorino de Scifi y Ortolana, descendiente de una ilustre familia de Sterpeto, los Eiumi. Ambas familias pertenecían a la más augusta aristocracia de Asís. Su padre tenía el título de Conde de Sasso–Roso.

                Clara oyó predicar a San Francisco en la iglesia de San Rufino y desde entonces se convirtió en su guía y referencia espiritual. Se escapó de casa y se dirigió a la Porciúncula, cambiando sus ricas vestiduras por un sayal tosco, semejante al de los frailes y el cinturón, adornado con joyas, por un nudoso cordón. De allí se trasladó al Beaterio del Santo Ángel y junto a otras piadosas damas suplicó a Francisco abrazar la nueva forma de vida por él instituida. Pronto se le unieron dos de sus hermanas y su propia madre. San Francisco escribió para ellas una norma de vida, y Santa Clara escribió una Regla que aprobó Inocencio IV en 1253. Nacía así la Segunda Orden Franciscanas: la “Orden de las Hermanas Pobres de Santa Clara”, popularmente conocida como Clarisas.

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                                                        Profesión de los  votos monásticos de Santa Clara

                En 1221 San Francisco funda la “Orden de los Hermanos y Hermanas de Penitencia”, conocidos como Terciarios, o Venerable Orden Tercera. Fue ideada por su fundador como un tipo de estado intermedio entre el claustro y el mundo para aquellos seglares que, deseando seguir los pasos del santo, estuvieran impedidos, por matrimonio u otros motivos a abrazar la Orden Primera.

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Próxima entrega: El nacimiento de Jesús en los evangelios canónicos

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